Condenada la cuidadora de una sexagenaria con una enfermedad degenerativa por apoderarse de todas sus joyas

La autora, a la que se imponen 18 meses de cárcel, deberá indemnizar a los herederos de la víctima con más de 18.000 euros

Una joven de origen paraguayo, Mónica Maribel S.B, ha sido condenada a una pena de dieciocho meses de cárcel por un delito de hurto cometido en 2008 en la persona de una mujer de 66 años, Carmen R, vecina de Valladolid y aquejada por aquellas fechas de una grave enfermedad degenerativa, situación que la primera, en tareas de cuidadora de la víctima, aprovechó para apoderarse de todas sus joyas, tasadas en más de 18.000 euros, y proceder a su venta.

La sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número 4 de Valladolid, considera probada la culpabilidad de la acusada, a la que impone también la accesoria de inhabilitación especial durante año y medio para el cometido de empleada de hogar o cuidadora de personas dependientes, si bien, a pesar de la delicada situación de la persona objeto de cuidados, para el juez ello no implica de por sí la agravante de abuso de confianza pues entiende que se trata tan sólo de una relación laboral.

La sentencia absuelve del mismo delito a sus otros tres compañeros de banquillo, su hermana Valentina y los jóvenes Osvaldo A.S. y Abel Agustín T.A, de la misma nacionalidad y novios de la primera y segunda de las acusadas, respectivamente, por falta de pruebas de que se hubieran concertado previamente con la condenada para la comisión del hurto, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Sin embargo, uno de los dos varones, Abel Agustín T.A, ha sido condenado a una pena de siete meses de prisión por delito de receptación, con lo que, de forma solidaria con Mónica Maribel S.B, deberá hacer frente a los más de 18.000 euros de indemnización reconocida en favor de los hijos de Carmen R, puesto que las joyas que conformaban el legado de su progenitora no ha podido ser recuperado y la víctima ha fallecido recientemente.

Minusvalía del 97%

Los hechos se remontan a un periodo no concretado entre los meses de septiembre y diciembre de 2008, cuando Mónica Maribel entró a trabajar en el hogar de Carmen R. para desarrollar labores domésticas y de cuidado de la mujer, aquejada de una parálisis supranuclear progresiva que le ocasionó una minusvalía del 97 por ciento, circunstancia que el juez sí ha tenido en cuenta en su fallo como agravante, ya que la cuidadora pudo actuar con total impunidad ante la imposibilidad de la víctima de supervisar su trabajo.

No fue hasta el 5 de diciembre de ese año cuando la familia de Carmen R. halló vacío el joyero, situado entre las ropas de un armario, que contenía las joyas de valor adquiridas por ella a lo largo de toda su vida y procedentes del legado familiar.

Con posterioridad, una vez presentada la oportuna denuncia, la policía tuvo conocimiento de que la cuidadora, a la que sus contratantes habían dado de alta en la Seguridad Social, se había apoderado de las joyas y las había vendido con ayuda de su hermana, Valentina, y los novios de la primera y segunda, Osvaldo y Abel Agustín, respectivamente, tanto en una joyería de Valladolid como en un establecimiento de compra-venta de oro en Madrid.

Pese a ello, el juez tan sólo condena por delito de receptación a Abel Agustín, autor de la venta de un lote de joyas en un establecimiento sito en la calle Preciados de Madrid, al estimar probado que conocía la mala situación económica de la cuidadora y, por tanto, la imposibilidad de que las alhajas recibidas de Mónica Maribel S.B. tuvieran una procedencia lícita, algo que, sin embargo, no ha sido estimado probado en el caso del otro varón acusado y de la hermana de la anterior.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento