Condenado a 25 años de cárcel el acusado de matar de 42 puñaladas a su expareja en Pruna

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 25 años de cárcel a Francisco P.R., el hombre acusado de matar por celos a su expareja sentimental en mayo de 2010 en la localidad sevillana de Pruna tras asestarle un total de 42 puñaladas, todo ello después de que un jurado popular lo considerara culpable de sendos delitos de asesinato, allanamiento de morada y hurto.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 25 años de cárcel a Francisco P.R., el hombre acusado de matar por celos a su expareja sentimental en mayo de 2010 en la localidad sevillana de Pruna tras asestarle un total de 42 puñaladas, todo ello después de que un jurado popular lo considerara culpable de sendos delitos de asesinato, allanamiento de morada y hurto.

Según relata la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado mantuvo durante unos meses una relación de pareja con la víctima, llegando ambos a convivir en el domicilio de ésta en Pruna desde diciembre de 2009 hasta su ruptura en febrero de 2010, ruptura que el imputado "no aceptó de buen grado" y que le llevó a llamarla de manera "frecuente y reiterada" y a seguirla en sus desplazamientos.

De este modo, y tal y como declaró probado el jurado, los hechos tuvieron lugar el 31 de mayo de 2010, cuando el acusado entró por la azotea en la vivienda de su expareja, que tenía tres hijos fruto de relaciones anteriores y que en ese momento no se encontraba en el interior del inmueble, "a sabiendas de que ella no le permitía entrar en su casa".

Sobre las 4,00 horas, el procesado, "con ánimo de acabar con la vida de su expareja", le asestó un total de 42 puñaladas con un cuchillo de 18 centímetros de hoja que le provocaron la muerte. Para conseguir su propósito, el acusado "evitó cualquier posibilidad de defensa" de la víctima, todo ello "al aprovechar para apuñalarla el tremendo sobresalto que le produjo al salir del armario en que había permanecido escondido".

"aumentó inhumanamente el sufrimiento" de la víctima

Por ello, la mujer, "que ya se había acostado o se disponía a hacerlo y que carecía de cualquier arma o instrumento con que protegerse u oponerse a su agresor, no tuvo ninguna oportunidad de salvar su vida frente a un ataque tan súbito como inesperado", mientras que el imputado "aumentó deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima al apuñalarla reiteradamente en zonas no vitales, a sabiendas de que ello solo serviría para causarles mayores sufrimientos, que no eran necesarios para causarle la muerte".

Pocas horas después de darle muerte, y antes de que el crimen se conociera, el acusado se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Pruna y confesó haber matado a su expareja sentimental. El día de los hechos, el procesado se apoderó de joyas por valor de 17.400 euros propiedad de la víctima, que estaban guardadas en los cajones sin llave de la mesilla de noche de su dormitorio.

Según la sentencia, el imputado llevaba algún tiempo sufriendo un estado de tristeza, humillación y "creciente" obsesión por el modo "abrupto" y "unilateral" en la que la mujer había puesto fin a su relación de pareja, "dejando a continuación de hablarle sin la menor explicación", de modo que en el momento del crimen "su capacidad de control de los propios actos estaba levemente disminuida respecto a la de una persona en estado normal".

"dolorosa agonía"

"El propósito mortal de la acción del acusado no ha sido objeto de controversia, y en cualquier caso no puede ponerse en duda cuando se trata de un apuñalamiento múltiple con un cuchillo de 18 centímetros de hoja, frenéticamente reiterado hasta dejar a la víctima literalmente exangüe", señala el fallo, que añade que el imputado "no podía ignorar que, al infligir decenas de heridas no mortales a su expareja, no hacía sino aumentar hasta extremos literalmente intolerables el sufrimiento de la víctima y prolongar su dolorosa agonía".

La Audiencia Provincial, que critica "la extraordinaria gravedad y características especialmente odiosas del delito de asesinato" cometido por el encartado, condena al acusado a 23 años de cárcel por un delito de asesinato; a un año por un delito de allanamiento de morada, y a otro año de prisión por un delito de hurto, mientras que lo absuelve de sendos delitos de violencia habitual y de maltrato ocasional.

Asimismo, deberá indemnizar con 354.713,54 euros a los padres e hijos de la víctima, que han estado representados por el abogado Antonio Valle.

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