Los dos etarras la emprenden a patadas contra la pared blindada de la sala (Foto: Efe)
Los dos etarras la emprenden a patadas contra la pared blindada de la sala (Foto: Efe) Efe

Los etarras Jesús María Etxeberria y Angel Aranburu trataron este lunes de ser expulsados del juicio que comenzó a celebrarse contra ellos en la Audiencia Nacional dando patadas al cristal de la sala blindada en la que comparecen los acusados.

No vamos a contestar a ninguna pregunta, sólo que estamos orgullosos de ser militantes de ETA

"No vamos a contestar a ninguna pregunta, sólo que estamos orgullosos de ser militantes de ETA", dijo Etxeberria en euskera antes de que el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, preguntara si tenían intención de declarar.

El fiscal pide para ellos 18 de cárcel por la colocación de un coche-bomba en 2002 en un aparcamiento de Santander.

Durante la vista, los dos etarras comenzaron a dar patadas a los cristales blindados y finalmente fueron reducidos y esposados y así permanecieron durante toda la vista.

Al mismo tiempo que la Policía reducía a los dos etarras, el presidente ordenaba la expulsión de sus familiares y amigos que se encontraban entre el público por alteración del orden, al haberse puesto a jalear a los acusados poniéndose en pie con el puño en alto.

Comando 'Egoitz eta Hodei'

Etxeberria y Aranburu constituyeron en noviembre de 2002 un comando de ETA al que llamaron "Egoitz eta Hodei", en homenaje a dos etarras que fallecieron cuando transportaban explosivos.

Ambos fueron detenidos el 17 de diciembre de 2002 después de un tiroteo en el que resultó muerto un guardia civil que se disponía a identificarles en una gasolinera de la A-6 a la altura de la localidad madrileña de Collado-Villalba.

En el coche transportaban material para preparar 10 artefactos que pretendían colocar en centros comerciales
En el coche les fueron intervenidos 130 kilos de explosivos para preparar 10 artefactos que pretendían colocar en diferentes centros comerciales el día 31 de diciembre de ese año.

 La noche del 2 al 3 de diciembre, los procesados colocaron un artefacto en un aparcamiento situado en la calle de Alfonso XIII de Santander, y a las tres de la tarde del día 3 llamaron al diario Gara advirtiendo de que haría explosión a las 15:50 horas, aunque lo habían programado para que estallara dos minutos antes de esa hora.

La explosión se produjo efectivamente a las 15:48 horas y causó "importantísimos daños" materiales, pero no personales gracias a que la Policía había acordonado la zona y evacuado el aparcamiento.