Según los datos facilitados por este Ministerio, el lince ibérico es el carnívoro más amenazado del planeta y, en la actualidad, sólo quedan doce ejemplares susceptibles de reproducción, más una hembra de edad avanzada, dentro del programa de cría diseñado por los gobiernos central y andaluz.

Hasta ayer, el lince ibérico era el único felino de las 33 especies que existen en el mundo que no se había logrado criar en cautividad.

La madre ha reconocido a sus cachorros,
los ha acicalado y ya los amamanta, lo que supone un buen indicio para que estos linces puedan sobrevivir.

Los progenitores

La madre de los tres cachorros es Saliega, una hembra de 3 años que fue recogida en abril del año 2002 en Sierra Morena (con aproximadamente 1 mes de edad) por equipos de la Junta de Andalucía.

Saliega era el tercer cachorro de su camada y tenía, por tanto, muy escasas posibilidades de supervivencia en la naturaleza.

Trasladada de inmediato al zoo de Jerez, Saliega creció junto a Aura, otra hembra de la misma edad nacida en Doñana; ambas fueron trasladadas luego al Centro de Cría de El Acebuche, en enero de 2003.

El padre de los cachorros es Garfio, capturado a una edad estimada de 3 años en Sierra Morena para ser incorporado al programa de cría, y fue trasladado a las instalaciones de El Acebuche en febrero de 2004.

El primer celo de Saliega se produjo en enero de 2005, a los 3 años, edad habitual para la primera reproducción en esta especie, y desde el primer momento se observó que Saliega y Garfio eran una pareja muy compatible, según la información facilitada por Medio Ambiente, que explica que el 23 de enero se produjo la primera cópula, a la que siguieron varias más durante dos días.

 A través de un seguimiento intensivo mediante un sistema de videovigilancia, se observaron cambios en la conducta de Saliega y un evidente aumento de peso y desarrollo mamario.

Ayer, tras 64 días desde la primera cópula observada, se inició el parto de Saliega; a las 19:26, nació el primer cachorro, 10 minutos después nació el segundo y tras unos minutos, el tercero.

A la vista de la situación, los responsables del Centro de Cría no se plantean por el momento ningún tipo de intervención, ya que se considera óptimo que sea la madre quien críe sus cachorros sin interferencia humana.