Al menos doscientas personas han muerto este domingo en una serie de explosiones causadas presuntamente por el incendio de un depósito de municiones en la capital de la República del Congo, Brazaville, según informaron fuentes médicas a un oficial de la Presidencia.

El ministro de Defensa, Charles Zacharie Boawo, apareció en la televisión nacional para transmitir un mensaje de calma a los ciudadanos: "Las explosiones que habéis oído no suponen el estallido de una guerra o golpe de estado", indicó. "Ha sido un incidente provocado por un incendio en un depósito de municiones", añadió, confirmando la teoría inicial de las autoridades congoleñas.

Las explosiones, que ocurrieron a primera hora de este domingo y también han dejado enormes daños materiales, fueron seguidas de pequeñas deflagraciones y fueron percibidas desde la vecina ciudad de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo.

Alrededor de 2.000 personas han sido forzadas a abandonar sus casas y entre los heridos podría haber cientos de trabajadores chinos. "Es como si un tsunami hubiese pasado por aquí", dijo Christine Ibata, una estudiante testigo del suceso, a la cadena Al Jazeera.

Operativo de rescate

Tras el siniestro se desplegaron en el lugar varias unidades de bomberos, de la policía, de la Gendarmería y voluntarios de la Cruz Roja congolesa, mientras que a medio día un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) se trasladó al Centro Hospitalario Universitario (CHU) de Brazaville, que recibió a un gran número de las víctimas.

Según el jefe de la misión de MSF Francia en Brazaville, el doctor Diplo, "se necesita una mayor organización en el reparto de los heridos" e indicó que algunos de ellos fueron enviados al Hospital Militar y al Centro Hospitalario de Makelekele por la saturación que sufrió el CHU.

Las autoridades de Brazaville no han detallado cuáles son los daños que han dejado las fuertes explosiones, aunque testigos presenciales que cita el periódico Les Depeches aseguran que muchas de las viviendas situadas en los alrededores del depósito de armas se derrumbaron tras las explosiones.

"Mis padres viven no muy lejos de Mpila y el techo de su casa se derrumbó. Afortunadamente, no estaban ahí en el momento de la tragedia, pero sus vecinos no tuvieron tanta suerte", explicó a Les Depeches una joven de Brazaville.