El informático pagaba un "peaje" de 4.000? al mes a Cuesta por trabajar en Emarsa y 1,8 millones en comisiones

Afirma que el exgerente llevaba dinero en cajas de cartón para entregarlas a la Epsar y a la alcaldía de Manises

El entonces jefe de Informática de la Empresa Metropolitana de Aguas Residuales de Valencia S.A. (Emarsa), Sebastián García, conocido como 'Chanin', ha afirmado que tenía que pagar un "peaje" de 4.000 euros al mes al gerente de la entidad, Esteban Cuesta, por trabajar allí, y que le dio hasta 1,8 millones en diferentes comisiones.

García se ha pronunciado en estos términos durante su declaración ante el titular del juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, encargado de investigar un presunto fraude de 25 millones de euros en la gestión de la depuradora de Pinedo. El imputado, que solo ha respondido a preguntas de su abogado, había solicitado comparecer voluntariamente para esclarecer cuál fue su relación con Emarsa y con sus dirigentes.

Lo primero que ha querido dejar claro es que era consciente de que con sus actos contribuyó al "enriquecimiento indebido" de determinadas personas a cuenta de Emarsa, "facilitando el expolio durante años", del cual él también reconoce haber sido beneficiario. Ante ello, ha mostrado su "sincero arrepentimiento".

Sebastián ha explicado que comenzó su andadura en Emarsa en el año 1991, cuando el gerente era Miguel García Besó. A finales de 2001 fue cuando firmó el contrato de mantenimiento informático con la entidad a través de la mercantil Microprocesadores Valencia S.L., que fue constituida en agosto de 2001. Por aquel entonces, —según ha dicho— ya se le dijo que sería "conveniente" que como agradecimiento a las personas de las que dependía su contratación, entregara tres tarjetas regalos por un importe de 2.500 euros cada una, y así lo hizo.

En esa época —ha agregado— "se convirtió en práctica normalizada solicitarme todo tipo de material informático y electrónicos tales como teléfonos móviles, ordenadores personales o discos duros que se quedaban los jefes o se entregaban como regalos a terceras personas", ha comentado.

Esta situación "de corruptelas" se agravó con la entrada de Cuesta en Emarsa, en el año 2004. En este ejercicio constituyó la empresa Sofitec S.L., con la idea de especializarse en el diseño de página web, y solicitó a su hermano Víctor Manuel que ocupase el puesto de administrador. Pero él "nunca ejerció las funciones propias de su condición de administradores". A partir de este instante, comenzó a facturar a Emarsa con Sofitec y con Microprocesadores "indistintamente".

En total, ha dicho que lo facturado entre 2005 y 2010 ascendió a 344.400 euros por mantenimiento informático. Al respecto, ha comentado que realizó facturas con conceptos distintos reales tras pedírselo Cuesta, y "todos en la planta estaban al tanto y todos se beneficiaban de esta situación".

En 2005 adquirió la empresa de construcción Construcciones y Reformas Rocafort —sobre la que figuraba como administrador y socio único su hermano Javier García, y éste apoderó a su otra hermana, Mari Paz— con el objetivo de empezar a trabajar con esta entidad en Emarsa, ya que Cuesta le había comentado que tenían problemas con la anterior empresa de construcción, Llar Calzada.

En este punto, Sebastián ha declarado que para poder trabajar en Emarsa, Cuesta le exigió el pago de un "peaje", que consistía en entregarle una cantidad fija de 4.000 euros al mes, y una especie de comisiones en función de las cantidades que se fueran facturando. Con respecto al fijo, ha indicado que siempre se entregó en efectivo a Cuesta, bien en Emarsa o en otros lugares, y que a partir de 2008 le pidió que de los 4.000 euros, le entregara 3.000 a él y se ingresaran los 1.000 restantes en una cuenta a nombre de José Cuesta.

Respecto a las comisiones, ha afirmado que le entregó a Cuesta un total de 1,8 millones de euros. La forma de hacerlo era —según ha explicado— que el entonces gerente le indicaba qué cantidades se tenían que facturar cada vez, y la cantidad que de dicha facturación se le tenía que entregar como el pago de Emarsa a Construcciones. Sebastián ha dicho que los repartos "no eran muy exactos", pero aproximadamente el 60 por ciento se lo entregaba a él, y otra parte se la quedaba Construcciones Rocafort.

Por tanto, ha señalado que el dinero que facturó "indebidamente" por sus empresas se entregó "en mayor parte" a Esteban Cuesta, bien en efectivo, bien mediante entrega de ordenadores u otros objetos electrónicos, o bien mediante el pago de facturas suyas a través de sus empresas, o mediante trabajos realizados para él o sus familiares, ejecutados por personal de sus constructoras. En 2008 constituyó la mercantil Valmasmark, que funcionaba de la misma manera: "facturar, descontar los pagarés y repartir el dinero", ha dicho.

Arnal y los lodos

En cuanto al ex director financiero de Emarsa, Enrique Arnal, también ha dicho —tal y como éste reconoció en su declaración ante el juez— que sus empresas le pagaron diversos gastos y facturas por su cuenta, tales como televisores, ordenadores, mobiliario, electrodomésticos u obras en su casa.

Asimismo, Sebastián se ha referido al tratamiento de lodos, y ha manifestado que tiene conocimiento por palabras de Cuesta de que existía un "fraude" organizado por Crespo, Morenilla y Bernacer —estos dos últimos de la Epsar— que consistía en sobrevalorar el precio del lodo. Cuando se pagaba el precio a las empresas del imputado Jorge Roca —que está en paradero desconocido—, "se repartían comisiones entre los interesados". Al respecto, Cuesta le contó que se sobrevaloraba el lodo desde la Epsar para luego poder repartir entre los interesados la diferencia, hasta 180.000 euros al mes.

También ha comentado que tras una comida en el año 2008 o 2009, el exgerente le enseñó unas cajas de cartón llenas de billetes pequeños de dinero que llevaba en el maletero de su coche, y le dijo que iba a la Epsar y luego a la alcaldía de Manises a entregarlos. Mas tarde, en 2010, éste le explicó que durante un tiempo él recogía el dinero procedente de los lodos y lo repartía con Crespo, Morenilla y Bernácer.

Sebastián también ha subrayado que en este momento están imputadas en este procedimiento una serie de personas de su entorno que no eran "en absoluto" responsables de los hechos objeto de investigación: sus hermanos Mari Paz, Víctor Manuel y Javier, su primo José Carlos Milán o algunos empleados como Emil Stoyanov y Juan Manuel Martínez. Ellos "nunca se han beneficiado directa o indirectamente de la relación de mis empresas con Emarsa", ha dicho.

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