El Cabildo de La Palma ha expresado su intención de crear en el Real Castillo de Santa Catalina, en Santa Cruz de La Palma, un museo sobre las defensas marítimas insulares, tal y como han planteado la presidenta de la Corporación insular, Guadalupe González Taño, y su vicepresidente, Anselmo Pestana.

Para ello, ambos mandatarios han visitado la fortificación ubicada en el norte de la ciudad junto al alcalde de Santa Cruz de La Palma, Sergio Matos, y el coronel José María Pardo de Santayana y Gómez de Olea, así como un representante de los actuales propietarios de la instalación.

Desde la Institución insular se está planteando la compra de esta fortificación para que, de ese modo, vuelva a pasar a titularidad pública y poder dotarla de un aprovechamiento museístico que de a conocer la historia de las fortificaciones de defensa marítima en Santa Cruz de La Palma, en particular, y de toda la isla en general.

Desde la fundación de Santa Cruz de La Palma en 1493, la ciudad creció rápidamente gracias a su puerto, que era el último en la ruta de América y por el que se exportaba la caña de azúcar producida en la isla, siendo muy atractiva para los asaltos y ataques piratas como consecuencia de la floreciente economía.

La ciudad fue destruida en 1553 por el pirata François Le Clerc, más conocido por Pata de Palo, por lo que tuvo que ser reconstruida y fortificada. De las antiguas fortificaciones quedan únicamente el Real Castillo de Santa Catalina y el Castillo de Santa Cruz del Barrio, recientemente rehabilitado al norte de la desembocadura del barranco de Las Nieves, donde también se conservan restos de la muralla y portada.

Asimismo, fue crucial en la victoria sobre Francis Drake en 1585, cuando los vecinos de la isla pudieron repeler el ataque de este pirata inglés, que llegó a La Palma con más de 20 naves y 2.000 marineros, sin poder llegar a desembarcar en la costa palmera.

La construcción del Real Castillo de Santa Catalina fue ordenada por el regidor Cepeda en el siglo XVI. Sin embargo, se realizó en varias etapas. Su planta es cuadrada y su portada tiene un arco rebajado donde se exhiben las armas reales. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1951.