Antidesahucios
Imagen de una protesta contra un desahucio en Parla (Madrid). JORGE PARÍS

La crisis y el alza desmesurado del desempleo han provocado que solo en 2011 más de 40.000 familias hayan perdido sus casas en un desahucio, un drama para los afectados que la banca deja como último recurso en caso de impago.

Ante este grave problema social que va en aumento, el sector financiero insiste en que ya se están tomando medidas para atenuarlo, como la refinanciación de las hipotecas, la flexibilización o aplazamiento de cuotas o la moratoria en el pago del capital, entre otras.

El Gobierno ha propuesto que las familias con dificultades de pago puedan seguir ocupando el inmueble "un tiempo prudencial"Todo lo posible para evitar llegar a la ejecución hipotecaria, una medida que no es positiva ni para los clientes, que pierden su vivienda, ni para las entidades, que aumentan su exposición al "ladrillo" y suman a su cartera un nuevo activo inmobiliario que hay que provisionar.

El Ejecutivo presentó esta semana un programa de medidas para reducir el impacto de los desahucios en los colectivos con riesgo de exclusión social, que se completa con un código de buenas prácticas que adoptarán las entidades de forma voluntaria.

Entre estas propuestas se incluye la posibilidad de que las familias que se encuentran en el "umbral de la exclusión", que tengan a todos sus miembros en paro y hayan agotado su prestación por desempleo puedan saldar su deuda con el banco entregando su vivienda, lo que se conoce como "dación en pago".

Además, el Gobierno ha propuesto que las familias que se encuentren en la anterior situación también puedan salvarse del desahucio, en tanto que aboga porque se permita un periodo de carencia para que, ante un embargo, los afectados puedan seguir ocupando el inmueble "un tiempo prudencial" de al menos dos años.

Los bancos defienden su predisposición

Las entidades alegan que desde hace tiempo ya luchan contra este drama social buscando soluciones a medida para los clientes.

El Banco Santander ya anunció en 2011 una moratoria de capital de tres años a partir de agosto para aliviar la situación de los clientes con causas objetivas de problemas económicos, como estar en paro o haber sufrido una caída de sus ingresos de más del 25 % y que tengan dificultades transitorias en el pago de las hipotecas de la vivienda habitual.

Además, ofrece la posibilidad de alargar el vencimiento del crédito para compensar el periodo de carencia sin cambiar las condiciones financieras del préstamo, ni durante el periodo de carencia, ni al finalizar el mismo.

Una consultora expone en un estudio que la dación en pago podría provocar un encarecimiento de las hipotecasUnas medidas a la que se han acogido en los seis últimos meses 8.000 familias, según fuentes de la entidad. El importe de dichas hipotecas afectadas alcanza los 1.300 millones de euros. Además, desde 2008 el Santander ha refinanciado 4.000 operaciones hipotecarias por 4.200 millones.

El BBVA también explicó a finales de año que más de 40.000 familias han podido mantener sus viviendas gracias a los planes llevados a cabo por la entidad. Según los datos de finales de año, el BBVA ha ayudado a 108.000 familias, de las cuales 45.000 corresponden a hipotecas.

Entre otras medidas, el BBVA permite aplazar dos cuotas hipotecarias para sumarlas al importe pendiente del préstamo, con un máximo de diez, durante la vida del crédito; posponer hasta el 30% el capital al vencimiento de la operación o aumentar hasta 40 años el plazo de la hipoteca.

Bankia ha flexibilizado desde 2009 las condiciones de los créditos a 100.000 clientes con dificultades de pago, de los que el 50 % de dichas operaciones son hipotecas.Además, el 85% de los clientes que negocian "consigue una solución definitiva y evita entrar en mora", explicó la entidad.

Para las entidades es mejor llegar a acuerdos con los clientes que quedarse con sus viviendas y más ahora cuando la reciente reforma financiera ha endurecido las provisiones inmobiliarias.

En este sentido, un estudio de la consultora Oliver Wyman alerta de que la "dación en pago", que implica saldar la deuda con la entrega de la vivienda, podría provocar un encarecimiento de las hipotecas por los mayores costes de financiación y un descenso en la concesión de créditos.