Maragall emite su voto para el referéndum sobre el Estatut (Foto: Efe)
Maragall emite su voto para el referéndum sobre el Estatut (Foto: Efe) Efe
El presidente del PP catalán, Josep Piqué, fue el primer líder político en ejercer su derecho al voto.

El dirigente popular, que defiende el 'no' al nuevo Estatut, aseguró que los catalanes tienen la opción de votar sí, de votar no y de votar en blanco, pero dejó claro que "otra opción" es no acudir a las urnas.

Otros que sí expresaron su deseo de que hoy sea una "jornada participativa" fueron el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, el presidente de ICV, Joan Saura y el ex presidente de la Generalitat, Jodi Pujol.

Referéndum sobre el Estatut

También el portavoz del Gobierno catalán, Joaquim Nadal, apuntó que espera una "amplia participación" en el referendo y que la población exprese su opinión y "dé este gran paso adelante" que representará el nuevo Estatut de Autonomía para Cataluña.

Por su parte, el presidente catalán, Pasqual Maragall, insistió en que "hoy es un día muy importante, el día más importante prácticamente desde el día de la Constitución y del primer Estatut".

El presidente del Parlament, Ernest Benach, recordó a los ciudadanos que hoy no se vota ni a un partido ni a otro, sino "la norma básica por la que este país habra de funcionar los próximos años".

El conseller de Gobernación, Xavier Sabaté, se mostró optimista sobre el nivel de participación y aseguró que la consulta de hoy no tiene ninguna comparación con la que hubo para aprobar el Estatuto de 1979, ya que aquella se realizó en un día laboral.

Un total de 5.309.767 están llamados a las urnas, 857.971 personas más de las que pudieron hacerlo con motivo de la consulta sobre el Estatut de Sau, aprobado en 1979.

Un largo y penoso proceso

El pronunciamiento hoy de los electores catalanes sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña pone fin a un largo proceso que ha marcado en buena medida la vida política española de los dos últimos años.

La ruptura del tripartito en Cataluña, la consiguiente pérdida del apoyo parlamentario de ERC al Gobierno central, el acercamiento entre el PSOE y CIU, el distanciamiento entre socialistas y populares y una indudable influencia en los procesos de reformas en otras comunidades son algunos de los efectos del Estatuto que hoy se somete a votación.

El conseller de Gobernación, Xavier Sabaté, se mostró optimista sobre el nivel de participación y aseguró que la consulta de hoy no tiene ninguna comparación con la que hubo para aprobar el Estatuto de 1979, ya que aquella se realizó en un día laboral.

Crispación política y mediática

Todo ellos sin contar la crispación política y mediática generada y las disensiones internas que ha causado, de forma más o menos confesada, en casi todos los partidos: desde los intercambios de opiniones discrepantes en el PSOE con Maragall, Montilla, Bono y Rodríguez Ibarra, a los que protagonizaron Josep Piqué y la dirección nacional en el seno del PP.

Tampoco se libraron, en una u otra medida, CiU, cuyo presidente Artur Mas asumió de forma personal un papel decisivo al pactar directamente aspectos fundamentales del texto con el presidente Rodríguez Zapatero, y ERC, que tuvo sus más y sus menos hasta decidir el sentido de su voto en la consulta de hoy.

Patrón de estatutos

Aunque no le quepa el honor de haber sido la primera reforma estatutaria en plantearse ni en aprobarse en esta legislatura (el rechazado Plan Ibarretxe se presentó antes en las Cortes y el Estatuto valenciano fue el primero en salir de ellas aprobado), la catalana ha sido, sin duda, la que más ha marcado la agenda territorial.

Además y, aunque en casi ningún caso se reconozca abiertamente, la catalana ha sido el espejo en el que se han mirado y se siguen mirando otras reformas estatutarias en marcha.

Hoy, por fin, el Estatut pasará su examen final.

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