Sidonie y Tote King
Sidonie y Tote King, durante la actuación conjunta que ofrecieron en El Matadero de Madrid.

Gianfranco Tripodo / Red Bull Content Pool

La canción del grupo Sidonie El bosque, uno de los sencillos de su álbum El fluido Garcíasuena diferente, renovada. En lugar del conocido "Vaaaamos por el bosque", el vocalista Marc Ros entona "Vaamos con el Tote". Al lado, el rapero Tote King luce gorra bien calada, chupa de cuero y mueve los brazos abajo y arriba.  En otro tema, rima los versos sobre las guitarras de los barceloneses "Deja de perder el tiempo, ahá, ahá". En el coro, si embargo, gana la psicodelia, marca de la casa de Sidonie.

La idea de que Tote King, referente del hip hop peninsular, se aliara con los modernos y elegantes Sidonie, nació de la pasión de los segundos por los textos del MC andaluz. Luego, la Red Bull Music Academy, una curiosa iniciativa que facilita talleres de grabación a proyectos de diferentes pelajes, les proporcionó la ocasión de trabajar juntos.

Las coincidencias en gustos han sido increíbles El resultado han sido dos temas -uno nuevo y otro, una versión-, una semana de encierro en el estudio, el acercamiento entre dos formas de entender la música -aunque Marc no se hay atrevido con la sesión de freestyle que le proponía su nuevo colega- y una profunda amistad. "Ha sido un destrozo físico", indica Tote, que lamenta el poco tiempo con el que han contado para preparar todo. Sin embargo, subraya lo "fácil" que ha sido conectar con esos Sidonie de patillas y melena a lo rolling stone. "Hay gente que no puede entender que haya puntos en común entre nosotros, pero las coincidencias en gustos han sido increíbles: somos aficionados a las mismas películas, libros...", explicaba tras declararse "nuevo fan de Sidonie".

Para Marc, principal instigador de la aventura, esta ha sido como "surfear". Se dio cuenta de que a Tote "le molaba el cine" tanto como a él tras escuchar las menciones a cineastas que hay en sus canciones. Después, hablando, supo que además compartían gustos musicales -desde Jimmy Hendrix a Led Zappelin- y el lema de que siempre hay que mantener "la mente abierta", que ante música bien hecha, no puede haber límites.

Del resultado, encuentra que lo más novedoso es la combinación de la psicodelia y el rap "porque la mezcla de rock y rap sí se había hecho ya, pero con psicodelia, no".

Sin duda, el "feeling" ha sido brutal, aunque sobre el escenario de El Matadero de Madrid, donde ofrecieron una actuación conjunta el jueves, no deje de sorprender la mezcla, que el público recibe con palmas y una sonrisa.

Separarse será ahora lo más difícil,  aunque también un alivio: "Nos hemos caído demasiado bien y ha sido demasiada fiesta", suspira Marc.