Terrenos de Mahou junto al Vicente Calderón
Imagen de los terrenos de Mahou junto al Vicente Calderón a principios de febrero. Jorge París.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) del pasado 2 de febrero ha hecho temblar los cimientos de la conocida como operación Calderón.

Los pisos estarían a un paso del centro histórico y mirando a Madrid RíoDespués de que el TSJM haya dictaminado que no se pueden construir torres de viviendas de más de cuatro alturas en esta zona de Arganzuela, el Ayuntamiento de Madrid busca la forma de esquivar la prohibición mediante la catalogación de estos inmuebles como "edificios singulares".

Si estos pisos de lujo, próximos al centro histórico y pegados a Madrid Río, no superan ese volumen de altura, el soterramiento de la M-30 a su paso por la zona, la conclusión del renovado eje verde del Manzanares y el propio traslado del club Atlético de Madrid al nuevo estadio de La Peineta correrán un grave riesgo.

2.000 viviendas

El pasado 2 de febrero, Señales de Humo hizo público que el tribunal había estimado parcialmente su recurso contra la operación. En concreto, y a petición del que es el cuarto grupo en importancia en el accionariado del club, el TSJM anuló el acuerdo de la Comunidad de Madrid de 29 de diciembre por el cual se aprobaba definitivamente la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del Ayuntamiento de Madrid.

FCC soterraría la M-30 a cambio de los beneficios por la venta de viviendasEsta suponía la calificación como ámbito especial de los 200.000 metros cuadrados comprendidos entre la antigua fábrica de Mahou y el estadio Vicente Calderón, un suelo declarado de uso industrial que pasaba a convertirse en urbanizable y terciario. En él se construirían 2.000 viviendas en edificios de hasta 10 alturas y zonas verdes.

La operación se realizaba a cuatro bandas. A cambio de su estadio, el Atlético de Madrid recibiría La Peineta. Mahou conseguiría plusvalías por ceder su suelo. Los derechos sobre el mismo pasarían a la constructora FCC, que soterraría la M-30 para el Ayuntamiento a cambio de quedarse con los beneficios de la venta de los inmuebles que construiría en la zona. Para que la operación fuera rentable, FCC podría construir más de las cuatro alturas que determina la ley del suelo de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, el TSJM establece que las torres de viviendas no cumplen el requisito de ser edificaciones singulares, carácter imprescindible para poder autorizar excepciones a la normativa vigente. En caso de querer aprobarse, la comisión municipal de Urbanismo deberá justificar, por escrito y mediante informes razonados, la "singularidad" de cada uno de esos edificios.

El problema, para FCC

El Ayuntamiento de Madrid ha recurrido la sentencia del TSJM, pero lo ha hecho sin la Comunidad, que se ha desmarcado e incluso ha sugerido a la alcaldesa Ana Botella que firme un nuevo convenio con las partes. Por tanto, todo, sigue estando en el aire.

Mahou ha adelantado el dinero de la demolición de sus instalacionesAunque el Ayuntamiento cree que los movimientos de tierras pueden continuar (el derribo de las instalaciones de Mahou ya se ha consumado), FCC ha ralentizado el ritmo de los trabajos por un motivo muy simple: no verá ni un euro de beneficio hasta que consiga vender las viviendas proyectadas, teniendo que adelantar antes todo el capital. Lo mismo ocurre con Mahou, a cuenta de quien corren los gastos de demolición de su fábrica, que ya se han ejecutado.

Dada la depresión del mercado inmobiliario y la dificultad de las constructoras para obtener créditos, la inseguridad jurídica que provoca la discusión del proyecto en los tribunales no invita a asumir el riesgo, ya que el Supremo podría tumbar los edificios una vez comenzados. La fecha en la que resolverá el tribunal también es una incógnita, por lo que toda la operación empieza a acumular retraso.

Reunión en el Ayuntamiento

José Luis Sánchez Ayuso, presidente de Señales de Humo, explicó a 20minutos.es que la asociación aún no ha decidido si pedirá la imposición de medidas cautelares para paralizar completamente el ámbito. Antes, se reunirán con los grupos políticos del Ayuntamiento de Madrid la semana que viene para recabar su opinión y hacerles llegar sus propuestas.

"No estamos en contra del traslado a La Peineta por una cuestión romántica, sino de que la venta del Calderón se haya hecho sin consultar a los socios y accionistas y porque perdemos patrimonio del club, además de por el enriquecimiento que la operación supone para terceros. La Peineta será necesaria si Madrid consigue los Juegos Olímpicos de 2020 y estamos a favor de ellos", advierte. La fecha clave es septiembre de 2013, cuando se elegirá a la ciudad ganadora.

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