José Ignacio Wert
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. EFE

José Ignacio Wert escribió un libro para la fundación FAES antes de ser nombrado ministro de Educación en el que cargaba contra el movimiento 15-M.

En el libro, Los españoles ante el cambio, presentado este miércoles, Wert llama a los indignados reaccionarios y socialistas utópicos y califica algunas de las propuestas del movimiento como "efectistas" (como la prohibición de promover ERE a las empresas mientras tengan beneficios) o "simplezas" (como la de ofrecer en alquiler protegido las viviendas vacías o crear un banco público para reducir el poder de los mercados).

"Nadie parece reparar en la condición profundamente reaccionaria de buena parte de lo que proponen" dice Wert en una de las 6 páginas que dedica a los indignados.

El ministro se muestra sorprendido por el amplio apoyo que ha encontrado el movimiento entre gran parte de la sociedad y por la importancia "notablemente exagerada" que se les ha concedido.

Cuando intentan concretar asoma la patita una idea o bien estatista

"Intriga que una identidad ideológica tan nítida en el sentido de sus propuestas sea descifrada de modo tan desenfocado, e intriga doblemente la tranquilidad con la que la sociedad (y los propios actores de la protesta) se niegan a ver (o a reconocer) la condición radical de la misma".

Los acusa además de promover el gasto sin pensar en aumentar los ingresos e ironiza con algunas de sus reivindicaciones, como la propuesta de "restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE (al menos, o exige que sea con locomotoras de vapor)", dice.

También dice Wert que cuando intentan concretar, "asoma la patita una idea o bien estatista (legislación laboral más rígida en lugar de más flexible, aumento de personal. sanitario y educativo, control público de la investigación, expropiación por el Estado de viviendas para darlas en alquiler, aumento de los impuestos y restablecimiento del impuesto de Patrimonio, tasa Tobin) o, incluso, con un puntito soviético (la más notable, la "equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español", sin distinguir entre el presidente del Gobierno y el concejal de un pequeño pueblo)".

Y concluye que se trata de "una mezcla de socialismo utópico, radicalismo político y supino desconocimiento de que en la vida social las ambiciones y los recursos tienen que ir de la mano. A esto se le pueden añadir varias gotas de ignorancia y de simpleza (algunas verdaderamente antológicas en los documentos más elaborados, como la que en su Manifiesto contra el Pacto del Euro señala que el gasto sanitario en España es del 0,4% del PIB, y otras semejantes)".