Cristina Cifuentes denuncia un "linchamiento" por proponer que el PP deje de ser "cristiano"

  • La dirigente madrileña defendía que el partido no debe mezclar la religión y el ámbito personal con las tesis ideológicas.
  • Compañeros de filas y votantes del PP le criticaron por considerar que pedía la renuncia a uno de los valores fundamentales del partido.
  • La formación sí aceptará el matrimonio gay y el derecho de adopción de los homosexuales, a expensas de que el Constitucional se pronuncie.
  • El PP debatirá sus líneas políticas este fin de semana en Sevilla.
  • "El PP debe superar el cliché de ser un partido religioso o el 'no' al matrimonio gay"
Cristina Cifuentes, en el momento de tomar posesión de su cargo como Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid.
Cristina Cifuentes,  en el momento de tomar posesión de su cargo como Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid.
EFE / Sergio Barrenechea.

Cristina Cifuentes, militante del PP de Madrid y que ostenta el cargo de Delegada del Gobierno, ha denunciado haber sido sometida a "una especie de linchamiento absoluto" por proponer que el Partido Popular deje de definirse como un partido cristiano para no mezclar las creencias personales de los votantes con su posición ideológica.

Durante una entrevista en la emisora EsRadio recogida por Europa Press, Cifuentes ha criticado que la enmienda que ha presentado a la Ponencia Social del XVII Congreso Nacional de los populares ha sido sacada de contexto dándosele "una interpretación en la que no me reconozco".

Según el texto original, elaborado por Santiago Cervera, Alberto Núñez Feijoo y José Ramón Bauzá, el PP es una formación inspirada en el "humanismo cristiano". En la Ponencia Política, redactada por Antonio Basagoiti, Juan Vicente Herrera, y Juan José Imbroda, se añade que el partido nace de la "tradición cristiana e ilustrada".

Cifuentes proponía que los militantes compromisarios que se reuniesen este fin de semana en Sevilla debatan eliminar el término religioso sustituyéndolo por la frase "humanismo de tradición occidental" o "europea". Ángel Garrido, compañero de Cifuentes, proponía lo mismo para la Ponencia Política.

Sin embargo, la idea no ha sido bien recibida por los sectores mayoritarios de Génova. Aunque Cifuentes y Garrido se apresuraron a explicar que su propuesta se basaba en respetar las esferas públicas y privadas de los militantes y votantes del PP [Cifuentes no es creyente, pero ha llevado a sus hijos a un colegio religioso, mientras que Garrido se declara abiertamente católico y practicante], ambos recibieron mensajes públicos y privados instándoles a retirar una enmiendas que atentarían contra una de las bases del partido.

En Madrid, el actual secretario general de la formación, Ignacio González, dejó muy claro que la de Cifuentes no era ni mucho menos "la postura del PP de Madrid", advirtiendo que él tampoco la compartía.

"La sociedad reconoce el matrimonio gay"

Así, pues la propuesta de los dos militantes madrileños tiene pocos visos de salir adelante. Sí lo hará, sin embargo, la otra gran reforma de calado que ambos llevan al XVII Congreso: el reconocimiento del matrimonio gay y del derecho de adopción de los homosexuales.

Los autores de la Ponencia Social han admitido cambiar el texto de forma que este reconozca expresamente la igualdad de derechos de las parejas del mismo sexo. Para Cifuentes y Garrido, esto supone un avance fundamental respecto al Congreso de Valencia en 2009, cuando su petición fue rechazada.

La ponencia, eso sí, especifica que el PP se someterá a lo que dictamine el Tribunal Constitucional respecto al recurso presentado por la formación en 2005 contra la ley que garantizaba este derecho, aprobada durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). "Estoy convencido de que el Constitucional dirá que el matrimonio gay no es inconstitucional", afirmó Garrido a 20minutos.es.

"Queremos reafirmar nuestra voluntad de defender los derechos de todas las personas, también de aquellas que sufrieron discriminación legal o social por razón de sexo u orientación sexual, mostrando nuestro compromiso con el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales con normalidad, acatando en cualquier caso la sentencia que dicte el Tribunal Constitucional a cerca del alcance de la definición constitucional de matrimonio", establece la ponencia en su redacción definitiva.

Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia, declaró recientemente que no apreciaba "inconstitucionalidad" en el matrimonio entre personas del mismo sexo. "Sería absurdo deshacer ahora esos enlaces. La sociedad ya lo vive como algo normal y el PP está preparado para hacerlo", concluye Garrido.

Sin embargo, y a pesar de la cuestión no se debatirá en el congreso de Sevilla, el ala más conservadora del PP no lo tiene tan claro. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ya contestó a las declaraciones de Gallardón en los siguientes términos: "El matrimonio homosexual es inconstitucional. Si no hubiéramos pensado que era inconstitucional no hubiéramos votado en contra".

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