La lactancia materna hace a las personas menos hostiles

  • Podría evitar que el bebé desarrolle altos niveles de hostilidad de adulto.
  • Reduce también la suspicacia y la paranoia, pero no la ira.
  • Ya se sabía que la falta de apoyo paterno desarrollaba la hostilidad.
Imagen de archivo de un grupo de mujeres dando el pecho a sus bebés, en Barcelona.
Imagen de archivo de un grupo de mujeres dando el pecho a sus bebés, en Barcelona.
M.S. URBANO

La hostilidad es un elemento de la personalidad que representa lo opuesto a la cercanía y está muy relacionada con una amplia gama de problemas sociales y sanitarios, incluidos los de la salud mental.

Aunque se ha demostrado que la frialdad y la falta de apoyo paterno son factores claves para el desarrollo de la hostilidad, no había estudios sobre el papel de la lactancia materna en la aparición de este sentimiento. Ahora, investigadores finlandeses han visto que dar el pecho al bebé podría evitar que los niños desarrollaran un alto nivel de hostilidad en la etapa adulta.

Los autores de este trabajo, que se publica en Journal of Psychotherapy and Psychosomatics, plantearon la hipótesis de que alimentar con leche materna a un bebé podría protegerle de desarrollar una personalidad hostil en la etapa adulta.

Para comprobar su validez, eligieron de una muestra de 1.917 niños no prematuros cuya hostilidad se midió en 1992, 1997, 2001 y 2007. Midieron la hostilidad, la suspicacia, la paranoia y la ira.

Los resultados mostraron que los bebés presentaban una hostilidad media de 2,53 en la edad adulta, con la suspicacia (2,86 versus 2,68) y paranoia (2,36 versus 2,29) mayor entre los hombres y un nivel de ira superior entre las mujeres (2,38 frente a 2,62).

Más edad, más lactancia materna

Las madres más mayores eran menos propensas que las más jóvenes a alimentar con leche materna a sus bebés, pero la duración de la lactancia materna aumentaba con la edad de la madre.

Una lactancia materna más larga estaba relacionada con menos hostilidad materna durante el cuidado del bebé, menos ingresos familiares, mayor número de hijos y nacimiento más tardío de los hijos. De estas características familiares, la hostilidad en el cuidado de los hijos y los ingresos familiares bajos guardaban relación con una mayor hostilidad de los niños en su etapa adulta.

A la luz de los resultados, la lactancia materna evita la hostilidad total, la suspicacia y la paranoia, pero no la ira. Aquellas personas que no recibieron leche materna tenían mayores niveles de hostilidad, sobre todo de suspicacia y de paranoia, en la etapa adulta que aquellos que fueron amamantados entre cuatro y seis meses.

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