BIO Nació en 1947 en Albacete. De 1969 a 1985 trabajó en TVE. A su primer largometraje, Pares y nones (1982), lo siguieron los éxitos El bosque animado (1987), Amanece que no es poco (1988) y La lengua de las mariposas (1999).

José Luis Cuerda. Director de cine, productor y guionista. A su dilatada trayectoria, marcada en sus inicios por el humor absurdo, se le unió el apodo de descubridor del cineasta Alejandro Amenábar.

Los parajes naturales son algo habitual en sus filmes.
Se tenía que ver el escenario de un bosque caduco que fuera la imagen de la decadencia necesaria de los personajes. Todos ellos esperan que llegue la primavera. Se habla del otoño y del subterráneo de los sentimientos.

Un hada sobrevuela la cinta...
Porque hay una historia de amor en la que, en un momento determinado, una parte echa mano de un hada, que es otra persona. Pero ésta es una historia dura, no es un merengue.

Protagoniza un cameo. También lo hizo en Tesis.
Lo decidí en el último momento. Meto en un lío a la pareja protagonista porque soy el que los caso.

Llevaba siete años sin dirigir, ¿lo necesitaba?
Siempre. Y comer, dormir y que los sentidos me sean placenteros administrándolos.

En cada historia que cuenta aparece un niño.
Me lo paso bien con ellos, son un descanso y una materia prima estupenda.

¿En Hollywood siguen dirigiendo marcianos?
El 80% de lo que se hace allí me aburre. Las grandes ideas del bien, el mal y la fuerza me parecen una soplapollez. Son conceptos simples, absurdos e innecesarios.

¿Usted no está por hacer pelis de malos y buenos?
Yo retrato a seres humanos. Por ejemplo, detesto a Franco y, si hubiese hecho una película, lo hubiese retratado muy cariñoso con sus nietos... lo que no excluye que firmara sentencias de muerte.

BIO Es valenciana de nacimiento y extremeña de corazón. Sus padres son músicos de folk. Se curtió como cantautora y su primer disco, producido por Carlos Jean, fue un bombazo: Pafuera telarañas (2004)

Bebe. Su papel de Sezar, una joven argelina que sueña con estudiar en la Sorbona, ha supuesto para ella una digna entrada en el mundo del cine de la mano de Cuerda. También ha rodado con Julio Medem.

¿Cómo llegó al proyecto de Cuerda?
Por sorpresa y en un momento en el que no pensaba hacer nada, porque sentía que mi imagen estaba demasiado expuesta.

¿Qué buscaba?
Lo que yo quería era ser creíble. Tenía muchas dudas al principio. José Luis Cuerda sí que lo tenía claro.

Encarna a una joven con una vida dura. ¿Qué comparte con ella?
Tengo cosas en común. Habla mucho de su actitud una frase que ella dice: «La alegría es el bien más preciado, el que más hay que valorar».

¿El rodaje en la montaña le aportó la paz que buscaba?
Fue agradable. Me cuidaron mucho y hubo muy buen humor. Hicimos piña.

¿Cantaba entre tomas?
Yo siempre canto, hasta en la calle, lo hago bajito, tarareando... En el rodaje, me callaba porque me daba vergüenza. Hasta que me relajé.

¿Dónde se actúa más, en el cine o en la música?
En los dos sitios hay parte de eso, y no me gusta tener que dar tantas explicaciones de lo que haces. La peli ya dice bastante.

¿Qué es un hada para usted?
Son las necesidades que nos creamos de agarrarnos a las cosas. Un hada puede ser cualquier cosa, hasta una silla cuando estoy cansada.

¿Qué hará ahora?
Descansar. Soy muy perra. Me gusta dosificar mi energía. También en la vida personal. No hay que dejarse los huevos en el escenario.