'Frame for a Tract House'
Foto de Adams en Colorado Springs, en 1969 © Robert Adams. Courtesy Fraenkel Gallery, San Francisco, and Matthew Marks Gallery, New York

En la fotografía de los EE UU del siglo XX hay dos Adams. Uno, Ansel (1902-1984) fue un esteta y se dedicó a retratar espectaculares paisajes que hoy pueblan las salas de espera y se repiten en los calendarios. El otro, Robert (1937) estaba igualmente fascinado por la naturaleza, pero le importaba ponerla en relación con el ser humano y sus efectos, casi siempre terribles, sobre ella.

Dado el mensaje de ambos (consolador el de Ansel y desolador el de Robert), es claro que la fama se la llevó el primero. El Los Angeles County Museum of Art (Lacma) quiere compensar la situación con una monumental exposición, Robert Adams: The Place We Live, A Retrospective Selection of Photographs (Robert Adams: el lugar en el que vivimos. Una selección retrospectiva de fotografías).

Más de 300 originales

La muestra, que se inagurará el 11 de marzo y en la habrá varias charlas de Adams, es la mayor organizada hasta ahora (más de 300 originales) del documentalista que narró el primer gran ladrillazo del siglo XX: la construcción salvaje y masiva de desarrollos urbanísticos, vías de comunicación y otras obras desarrollistas en la coste oeste de los EE UU, especialmente en el estado de California, durante los años sesenta y parte de los setenta, en una época de gran prosperidad económica y explosión demográfica a consecuencia del baby boom posterior a la II Guerra Mundial.

Adams empezó a hacer fotos tarde, cuando trabajaba como profesor universitario en el estado de Colorado. La pasión por la cámara pudo con él y, en 1967, pidió que le rebajasen la jornada laboral a solamente media para tener tiempo para vagabundear y retratar.

Urbanización meterórica

Su línea de trabajo principal, casi la única, fue desde el principio el compromiso con la naturaleza y los efectos de la población humana sobre el paisaje. Entre 1968 y 1971 fotografió la urbanización imparable y meteórica de Colorado y, en general, el Nuevo Oeste, donde la belleza primaria fue agredida con saña, y homogenizada, por los promotores.

En los años siguientes mantuvo la misma línea de trabajo, con interés por los campamente de caravanas y casas móviles, los nuevos centros comerciales, los aparcamientos y las nuevas carreteras que acompañaban y sostenían el ladrillazo. Más tarde, a partir de los años noventa, se dedicó a denunciar fotográficamente la deforestación de la costa del Pacífico.

Muestro la separación con el mundo natural que solíamos amar Robert Adams: The Place We Live muestra la sensación de pérdida que rezuman las imágenes de Adams, para quien, como él mismo anotó en uno de sus muchos ensayos -es un escritor prolífico-, "las fotos documentan lo que compramos, lo que pagamos por ello y lo que ya no podemos volver a comprar". También escribió que pretendía mostrar "la separación con el mundo natural que solíamos amar".

Uno de los comisarios de la exposición, Edward Robinson, señala que la ningún otro fotógrafo ha logrado mostrar mejor que Adams "la aguda luminosidad y las sombras de tinta de la geogrfía del oeste" (de los EE UU). La "terrible" presencia del hombre hace aún más potentes las fotos, añade.