‘Tendríamos que haber venido solos’, de Guillermo Roz, una novela que estremece de risa

  • El tercer libro del autor bonaerense retrata la Argentina de los 70 en la que creció.
  • Un thriller tragicómico cargado de personajes que se descubren en la desgracia.
  • Se presenta el viernes 10 de febrero a las 19:00 horas en la Fnac de Castellana.
'Tendríamos que haber venido solos' ha sido galardonada con el Premio Nuevo Talento Fnac de Literatura 2012.
'Tendríamos que haber venido solos' ha sido galardonada con el Premio Nuevo Talento Fnac de Literatura 2012.
CORTESÍA EDUARDO LEÓN

La tercera novela de Guillermo Roz, escritor argentino afincado en Madrid desde 2002, es un thriller que conquista desde la primera página. En Tendríamos que haber venido solos(Alianza Editorial), Roz retrata una Argentina de los años 70 en la que lo trágico, y su colateral desgracia, se torna una risita nerviosa y surrealista ante lo absurdo, escondida entre los párrafos.

El libro arranca con el inofensivo viaje de una pareja joven. Norberto y su embarazadísima mujer, Jimena,  conducen juntos hacia una zona bastante apartada de la ciudad en la que les espera el hogar de sus sueños, un futuro juntos, la casa en la que vivirán el resto de sus días.

Pero no están solos, en el camino les acompaña Lula, la madre de ella, una mujer de difícil carácter con quien Norberto no termina de hacer buenas migas.

“La idea surge de una anécdota familiar que es el eje disparador de toda la aventura. Ese viaje en coche ocurrió en los años 70 y los personajes son mi padre, mi madre y mi abuela. Todos los lugares que se nombran al comienzo de la obra son reales, en el gran Buenos Aires, y la frase que titula la novela la pronunció mi padre. Desde entonces fue repetida miles de veces a lo largo de toda mi vida. En adelante, el resto es pura ficción”, explica Roz.

Cargada de sobresaltos que llevan al lector de la incredulidad al llanto, Tendríamos que haber venido solos se ha ganado ya el aprecio de la crítica y se ha convertido en el Premio Nuevo Talento Fnac de Literatura 2012, lo que implica para Roz un primer paso para abrise camino en el mundo de la narrativa nacional.

Un logro que al autor de La vida me engañó (2007) y Avestruces por la noche (2009) le halaga pero también le produce esa misma risilla nerviosa que, por momentos, a uno se le escapa al leer su tercer trabajo.

“Lo más importante del premio es llegar a nuevos lectores y la posibilidad de viajar haciendo presentaciones junto a grandes nombres. Para mí la literatura es un juego, pero un juego serio. En este libro he conseguido armar una historia, bastante compleja, y eso es lo que me tiene más contento, que lo que para mí es un juego, además se volvió algo serio y real”, confiesa el escritor bonaerense.

Identidad, tango y humor negro

En las difíciles situaciones a las que se exponen los personajes de la novela, arrastrados por una espiral incontrolable de acontecimientos inesperados, sale a la luz su obsesión por la identidad, por saber quiénes son ellos en realidad.

“Todos vamos buscando eso, en realidad, mis personajes lo que hacen es creerse que son su disfraz. La novela busca cuánto hay de uno mismo en la educación y en los determinantes culturales. Es decir, cuánto pesa la familia en el momento en el que necesitamos saber quiénes somos, porque uno no es sino lo que le han dicho que es. Esta reflexión sobre si la educación se sobreactúa y se exagera a lo largo de la vida aparece constantemente en la novela”.

Como no hay Argentina sin tangos, Roz apuesta por ellos para aderezar musicalmente las escenas de su libro, una historia muy cinematográfica en sus descripciones y situaciones que tiene al tango como banda sonora.

“El tango es triste y absurdo, mucho, pero me apasiona. Primero porque lo escuchaba desde niño y forma parte de mí, pero además porque cuando escucho las letras de un tango después de acongojarme me echo a reír, y ese es el abismo que a mí me interesa: cuando la tragedia tiene un giro que te ahoga hasta que te entra la risa. Todo el drama que expone la novela se canaliza a través del humor negro, que para mí es la forma más inteligente de entender y enfrentarse a la vida”.

Guillermo Roz (Buenos Aires 1973) se graduó en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Vive en España desde hace más de diez años y se dedica a la publicidad y al periodismo cultural. Ha publicado artículos sobre literatura y cultura hispanoamericana en medios e instituciones de Europa, EEUU y Latinoamérica, entre los que se destaca el Instituto Cervantes de España.

Agenda de presentaciones del libro

Tendríamos que haber venido solos es su último trabajo y se presenta este viernes 10 de febrero a las 19 horas en la Fnac Castellana de Madrid, con la presencia de Luisgé Martín.

El autor latinoamericano también estará en la Fnac de Sevilla el próximo jueves 16 de febrero a las 20:00 horas, acompañado de Antonio Rodriguez Almodóvar; en la Fnac de Valencia el miércoles 29 de febrero a las 19:00 horas, con la participación de Alfons Cervera; en la Fnac El Maquinista de Barcelona, el jueves 15 de marzo a las 19:00 horas acompañado en su presentación por Daniel Vázquez Sallés, y finalmente, en Asturias en la Fnac Parque Principado de Oviedo, el sábado 17 de marzo a las 19:00 horas.

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