La Policía Local de Castellón ha identificado y denunciado a siete personas, todas ellas de nacionalidad búlgara, por infringir la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, al ser localizadas recolectando ilegalmente caracoles por varios huertos de la zona de la Marjalería de Castellón, concretamente en la zona del Camino La Plana y el Camino Torrat. Los agentes aprehendieron casi 30 kilos de caracoles, según ha informado este cuerpo de seguridad en un comunicado.

Los hechos se produjeron este miércoles, sobre el medio día, cuando un vecino del Camino La Plana avisó a la Sala Municipal de Seguridad y Emergencias 092 tras observar la llegada de varias personas a un huerto con actitud sospechosa y aparcar dos vehículos en las inmediaciones de donde habían sacado varios sacos.

Ante la posibilidad de que se tratase de un posible hurto de cítricos, la Sala Municipal de Seguridad y Emergencias 092 procedió inmediatamente a enviar a varias patrullas de la Policía Local para que se acercasen rápidamente hasta el Camino La Plana y así localizar a las personas que estaban entrando en un huerto sin autorización.

Cuando los agentes llegaron al lugar, procedieron a buscar por la zona los dos turismos estacionados que el vecino había descrito, los cuales fueron localizados en el Camino Torrat. Muy cerca de los mismos, los policías encontraron dentro de varios huertos a siete personas que estaban recolectando ilegalmente caracoles y que en el momento de su localización portaban numerosos sacos llenos de moluscos.

Puesto que la recolección de caracoles supone una infracción a la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, se procedió a la aprehensión de casi treinta kilos de caracoles y se formularon las correspondientes denuncias a estas siete personas, todas ellas de nacionalidad búlgara.

Después de hacer las correspondientes gestiones, los agentes pudieron averiguar que estas personas ya habían sido denunciadas en anteriores ocasiones por los mismos motivos y que se trataba de una recolección ilegal con el objetivo de vender los caracoles posteriormente y de forma ilegal a establecimientos de hostelería.

Esta práctica entraña un gran riesgo, puesto que los caracoles no pasan ningún control sanitario y no se hace distinción del lugar en que son recogidos. Además, según las quejas de los agricultores y propietarios de parcelas de la zona, al parecer, las personas que se dedican a estas tareas causan daños en muros, regueros y ribazos para poder sacar los caracoles del interior de los mismos. Los moluscos fueron devueltos a su hábitat natural en varias zonas de la Marjalería de Castellón.

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