La colección para el otoño-invierno 2012-2013 de Amaya Arzuaga ha pisado la pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid invitándonos a jugar a algo distinto: la superposición de tejidos y el contraste de vólumenes. Una mezcla que ha dado lugar a mujeres con siluetas inesperadas.

Para Amaya Arzuaga la llegada del otoño viene cargada de imaginación, viendo a la mujer como un juego de contrastes, donde la asimetría queda a la sombra de los volúmenes y las texturas. Eso sí, todas distintas.

Cada prenda de la colección es un único mundo y es que a pesar de que la inspiración de la diseñadora haya tenido mucho que ver con el patronaje secuencial, el cambio de materiales y colores hacen que los diseños se alejen de lo habitual. El cuero, el tul, el mohair, el pelo, la lana... un sin fin de tejidos en colores como el crudo, negro, berenjena, marino y rojo sangre.

En las horas solares, Amaya Arzuaga viste a la mujer con vestidos o dos piezas por debajo de la rodilla, medias de punto -que acababan a modo de legging- y botines multicolor en charol. La prenda más reclamada, el vestido. Este siempre confeccionado con volúmenes distintos, superposición de telas y dos tejidos distintos, por lo que en ocasiones daba apariencia de dos piezas.

Una vez atravesado el atardecer, los largos caen hasta casi tocar el suelo. Los cuerpos quedan pegados a la silueta, mientras que los bajos se convierten en la cola de las sirenas, respetando el volumen y la distinción de tejidos, algo que ha continuado en toda la colección.

El broche final lo ha puesto un vestido de noche, que ha conseguido clavar los ojos de todos los asistentes y es que la diseñadora ha querido hacer un juego visual dando la vuelta a un vestido. Por lo que la cola del vestido nace en el pecho de la modelo y se adelanta a su figura a la hora de caminar. Una apuesta inesperada que se ha ganado un aplauso masivo.

Consulta aquí más noticias de Valladolid.