Vandellós I
La central de Vandellós I. Archivo

España debe a Francia un total de 25.181.200 euros desde el 1 de enero de 2011 en concepto de penalización por el retraso en el retorno de los residuos nucleares de la planta de Vandellós I (Tarragona) almacenados en el país galo desde 1972, cuando comezó su actividad, una vida útil que se prolongó hasta 1990 cuando se decidió su parada definitiva. Solo en lo que llevamos de 2012, la deuda roza el millón y medio de euros, según datos que Enresa confirmó a 20minutos.es.

Esta tasa, de 64.900 euros diarios, comenzó a pagarse a partir del 31 de diciembre de 2010, fecha acordada por ambos países en la que España debería haberse hecho cargo de este material. Sin embargo, no fue hasta el mes pasado cuando el Consejo de Ministros aprobó la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta actividad en el municipio conquense de Villar de Cañas.

Cuando los residuos nucleares hayan vuelto a España se producirá "una regularización de cuentas" El acuerdo firmado por las autoridades de ambos Estados estipula que cuando se disponga de un almacenamiento en España y hayan retornado los residuos de Vandellós se realizaría "una regularización de cuentas", según la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A (Enresa).

Así, se restaría de la cantidad total penalizada a la parte española, los costes que presente Cogema (empresa púbica francesa) en concepto de almacenamiento (inversiones y operación) y otras actividades conexas contratadas por Cogema a terceros.

En caso de que esa regularización resultase a favor de la parte española, se efectuaría la liquidación correspondiente. Si no llegase a existir una instalación de almacenamiento disponible en España, los costes de penalización serían soportados "íntegramentre" por la parte española, según explicó una portavoz de Enresa a 20minutos.es.

Un viaje en tren

En total, deben retornar a España 13 metros cúbicos (84 unidades) de residuos de alta actividad vitrificados y 666 metros cúbicos de residuos de media actividad de combustible gastado de la nuclear Vandellós I y enviado a reprocesar a Francia.

Un sólo viaje en tren, cargado con una treintena de contenedores, podría bastar para devolver a España los residuos de Vandellós, depositados en un almacén nuclear situado en La Hague (Normandía), según responsables de la misma.

Construcción del ATC

El proyecto que finalmente se concedió a Villar de Cañas consiste en la construcción de un ATC para el almacenamiento en seco, durante un periodo de 60 años, del combustible gastado y residuos vitrificados de alta actividad, y un centro tecnológico que facilitará las actividades necesarias para el asentamiento de empresas.

Asimismo, como apoyo a estas dos instalaciones el proyecto contará con las infraestructuras necesarias para el asentamiento de empresas, para lo que se prevé inicialmente una superficie de unas 5 hectáreas.

La previsión de inversión total es de unos 700 millones de euros. Para la construcción de las instalaciones se estima un promedio diario de unos 300 trabajadores durante los cinco años de la primera etapa, con algún pico de hasta 500 trabajadores, una medida que fue acogida "como si les hubiera tocado la lotería" por el municipio conquense.