Sólo cinco hospitales públicos favorecen el parto natural

  • De los 21 centros donde se puede dar a luz, ni siquiera uno de cada cuatro aplica los procesos menos invasivos.
  • Los más respetuosos con la madre y el bebé: el 12 de Octubre y el Infanta Leonor.
Edificio del hospital 12 de Octubre de Madrid.
Edificio del hospital 12 de Octubre de Madrid.
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Estar embarazada no es sinónimo de enfermedad. A pesar de ello, la mayor parte de los hospitales públicos de la región siguen empeñados en tratar a las parturientas como convalecientes. De los 21 centros públicos con Maternidad, solo cinco respetan el proceso natural sin inducir el parto con inyecciones de oxitocina, posturas imposibles o incisiones innecesarias en el periné, según reconocen los profesionales consultados por 20 minutos y que a diario entran en los paritorios.

Los hospitales públicos 12 de Octubre e Infanta Leonor destacan como los más respetuosos con la mujer y su bebé a la hora de dar a luz, según la Asociación de Matronas de Madrid y la asociación Nacer en Madrid. Pero también señalan otros tres: Puerta de Hierro, Infanta Elena y Fuenlabrada.

"En los últimos años se está avanzando mucho. El 12 de Octubre fue pionero, pero era el único", explica Anabel Carabantes, una matrona con 500 partos domiciliarios a sus espaldas. Pero, aunque Madrid progresa, hospitales de Cataluña, Comunidad Valenciana, Navarra o Andalucía adelantan a la capital.

El rasurado, innecesario

¿Pero qué significa nacer de forma humanizada o fisiológica? Desde 2007, el Ministerio de Sanidad impulsa la Estrategia de atención al parto normal, en la que aboga por que la parturienta tenga más protagonismo en los nacimientos exentos de riesgos y pueda marcar el ritmo o la postura. Es más, el documento deja claro que hay que "revisar las prácticas actuales y eliminar intervenciones innecesarias, como la episiotomía, el rasurado o el enema".

"Lo sabemos, pero un parto al final está en manos del ginecólogo, y muchas veces pesa más la mentalidad, la tradición o el miedo a perder el control", reconocen algunas matronas, que explican que el hecho de que un parto se humanice más o menos depende en último extremo del "equipo que te toque". Algo que comparte la asociación El Parto Es Nuestro: "Es un tema que pasa por el convencimiento de cada profesional, exige cambiar la mentalidad". De hecho, 20 minutos ha intentando obtener, sin éxito, la opinión de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) sobre las reticencias de los ginecólogos a favorecer partos más humanizados. "Una silla es una posición más natural para parir, si a las mujeres se las tumba, es por comodidad del médico, no por la de la parturienta", reconocen en privado las fuentes médicas consultadas.

Visitas guiadas a paritorio

Los datos que maneja la Consejería de Sanidad sobre el proceso de humanización del parto en los hospitales públicos dependientes del Servicio Madrileño de Salud son mucho más alentadores que los que facilitan los profesionales. Sanidad asegura que en la región hay al menos 13 centros que apoyan las recomendaciones del Ministerio, pero en este cómputo suman a aquellos hospitales que se limitan a dar charlas informativas a las futuras madres o que organizan visitas guiadas previas a los paritorios. Aun así, las matronas insisten en que «las cosas están cambiando y es cuestión de tiempo».

"Mi primer parto en el hospital me traumatizó"

El bebé de la imagen acaba de nacer en la cama de sus papás. Su madre, Diana, se puso en manos de Anabel Carabantes tras una experiencia nefasta. "Elegí un hospital que en teoría era respetuoso con el parto fisiológico para dar a luz a mi primer hijo, pero a la hora de la verdad no respetaron nada, ni los tiempos ni los procesos. Salí de allí con una cesárea que estoy segura de que no era necesaria y con biberón, apoyo cero a la lactancia. El hospital dejó de ser para mí sinónimo de seguridad, salí traumatizada", cuenta. Por eso, Diana empezó a buscar información. "Tenía claro que si mi cuerpo podía concebir un hijo, tenía que poder parirlo fuera de un hospital".

Fue entonces cuando decidió que su segundo retoño vendría al mundo en su propia casa. "Buscaba serenidad. Sabía que no estaba enferma por estar embarazada y decidí que solo iría al hospital si la cosa se torcía". Y así fue. Cuando llegó el momento fue "mágico, descubrí que el cuerpo humano es sabio y que parir es gozoso. Disfruté de cada contracción". Diana –a pesar de su cesárea previa– pudo alumbrar a su bebé por la vagina, en su casa, y casi 24 horas después de romper aguas, lo que ocurrió la noche antes en un restaurante. "Me duché, dormí con normalidad y hasta la tarde del día siguiente no aparecieron las contracciones", recuerda. Al poco llegó su comadrona a casa y su doula –una compañera de apoyo– y con su ayuda el bebé se dejó ver. Ahora, feliz y recuperada, lo recomienda.

<p>Parir en casa.</p>
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