Iván Ferreiro
Imagen de archivo del cantante gallego Iván Ferreiro. ARCHIVO

El cantante Iván Ferreiro, con dos décadas sobre los escenarios, en solitario y con Los Piratas, explicó este sábado que el actual modelo de consumo audiovisual pone en peligro a una generación entera de músicos y abogó por que los proveedores de internet participen en la remuneración de los artistas.

"Siguen pensando que Internet es el futuro, cuando ya es el pasado", comentó Ferreiro, que se ha estrenado este fin de semana en los escenarios de París con una sesión doble, con aforo completo, a través de un ciclo del Instituto Cervantes dedicado al pop-rock español.

Para Ferreiro, lo importante es que ni casas de discos ni salas de conciertos pierdan dineroEl cantante y compositor (Nigrán, Pontevedra, 1970) considera "un escándalo" que los propietarios de Megaupload hayan podido lograr cientos de millones de euros de beneficios a través de las descargas ilegales, según la tesis del FBI, y asegura que le preocupa la generación de músicos que se puede perder.

"Yo tengo la suerte de que empecé en los 90 y de que siempre he estado metido en internet", dijo Ferreiro, que con 54.000 seguidores en Twitter cree que parte las multinacionales van "medio lentas" en la adaptación al mercado digital, aunque comprende que introducir cambios en estructuras tan grandes es más complicado que en "una empresa pequeña".

Emprenderla con los grandes agentes de la industria es equivocar el tiro, cree Ferreiro, quien poco antes de ponerse al piano en París defendía a su discográfica, Warner, en esa misma red social, cuando un internauta le preguntó quién roba más, si las multinacionales o Megaupload.

"Eso es demagogia pura. A mí, mi compañía solo me ha dado oportunidades y me ha cuidado. Solo tengo gratitud", escribía en su cuenta el músico, que después completaba la reflexión explicando que en España "todo el mundo se cree que es abogado, economista o entrenador de fútbol".

Desde su perspectiva, avalada por 21 años como profesional de la música, lo importante es que nadie, ni casas de discos ni salas de conciertos, pierdan dinero con los creadores, "por pura honestidad, porque es una industria en crisis" en la que incluso las buenas ventas hacen que los números de las compañías estén "en el filo".

Carga contra las proveedoras de Internet

Más allá de leyes contra las descargas ilegales, la única "solución razonable" para encauzar el fenómeno de la piratería, según Ferreiro, es que las grandes empresas de telecomunicaciones, que se lucran gracias a las conexiones a internet, repartan parte de los beneficios que les generan los suscriptores al consumir productos audiovisuales.

"Me preocupa que exista una generación entera de músicos que puede palmar""Todo lo de Megaupload, iTunes, Spotify, Youtube... se lo lleva Telefónica, que cobra cuarenta euros por persona" por conexión mensual de internet, "y estamos 'puteando' a un pavo que descarga cosas", cuando la respuesta debería ser exigirles a los proveedores que paguen los derechos de autor y que pudiera haber más músicos empleados.

"La piratería me está quitando el dinero que comparto con otra gente. Yo sigo viviendo, pero ahora hago conciertos de piano, porque no me da para llevar a toda la banda", explicó el autor de Picnic Extraterrestre o Confesiones de un artista de mierda, quien lamenta que los músicos que acompañan a los grandes nombres propios se estén "volviendo locos para sobrevivir" y celebró que se desarrollen plataformas, como la española Herzio, que apoyan a los artistas jóvenes.

A Ferreiro, que se expresa con contundencia y reconoce que la comodidad creativa no es su "sitio natural", no le preocupa el futuro, sino que en el presente exista "una generación entera de músicos" que "puede palmar", porque cada vez es más difícil llenar salas y los ingresos por derechos de autor han caído considerablemente.

La receta particular del vigués para esquivar la crisis pasa por adaptarse a diferentes formatos de concierto, una alternativa que encaja con la idiosincrasia de un músico al que le gustan los cambios y que no se considera un "artista", sino simplemente un trabajador.

Ferreiro es un fabricante de canciones que lleva dieciocho álbumes editados y que combina giras de varios meses con las grabaciones de los nuevos discos, como hacen "los camioneros o los pescadores", y que espera seguir así largo tiempo.

"Espero tocar hasta los 70 años, morirme de un ataque al corazón en el escenario y que alguien pregunte: '¿Hay un médico en la sala?'. Eso es lo que me gustaría", confesó.