El capitán del 'Costa Concordia' pidió la cena después del choque del crucero, según el cocinero

Imagen fechada el día 14 de enero en la que se ve al capitán del crucero 'Costa Concordia', Francesco Schettino, entrando a un vehículo policial en Grosseto.
Imagen fechada el día 14 de enero en la que se ve al capitán del crucero 'Costa Concordia', Francesco Schettino, entrando a un vehículo policial en Grosseto.
EFE

El capitán del Costa Concordia pidió la cena para él y una mujer, identificada este jueves como Domnica Cemortan, después del choque del crucero contra las rocas de la isla italiana de Giglio, según ha confesado el cocinero en una entrevista a la cadena filipina GMA.

Rogelio Barista ha explicado que el capitán Francesco Schettino solicitó la comida casi una hora después del accidente, sobre las 22.30 horas. "En ese momento sentimos que algo iba mal. Las cosas en la cocina se caían de las estanterías y nos dimos cuenta de la gravedad de la situación", asegura Barista.

"Tengo 12 años de experiencia como cocinero en crucero, he visto incluso incendios, por lo que no estaba tan asustado", dijo Barista. "Sin embargo, me pregunté qué estaba haciendo el capitán, ¿por qué todavía estaba allí?", explica.

Por otra parte, este viernes se ha conocido que la estructura del crucero se desliza a un ritmo constante de 7 milímetros por hora, mientras un robot teledirigido por cable busca a las personas que todavía se encuentran desaparecidas. Los continuos movimientos del crucero obligaron a interrumpir de nuevo los trabajos de rescate de los buzos, ya que las oscilaciones del buque ponen en peligro sus vidas.

El robot puede descender a profundidades de hasta 500 metros y envía a la superficie imágenes de lo que capta, con lo que ha sido utilizado para la búsqueda de desaparecidos en el mar, según explicó el responsable de prensa de los bomberos, Luca Cari. Cari señaló que este artefacto ya ha inspeccionado dos áreas de la nave, de unos 10.000 metros cuadrados, en la proa y en la popa, y actualmente está verificando los puntos de apoyo de la nave.

El experto Nicola Costagli, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Florencia y encargado de seguir la evolución de la nave, explicó que el barco se desliza a un ritmo de 7 milímetros por hora. Asimismo, señaló que la proa se desliza a mayor velocidad que la popa y que en esa zona el movimiento podría alcanzar los 15 milímetros por hora.

Costagli comentó, además, que la superficie total en la que se apoya la nave es de 1.000 metros, mientras que el casco de la misma se encuentra relativamente cerca de un precipicio con una inclinación de 24 grados.

Según las previsiones meteorológicas, se espera una fuerte marejada en las próximas horas que hace temer sobre la estabilidad del barco, ya que las corrientes y el oleaje podrían empujar al casco hacia el fondo del mar, al encontrarse a pocos metros de un abismo de unos 60 metros de profundidad.

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