'Qu Yuan'
Rollo colgante pintado por Baoshi en 1942 Fu Baoshi

En su afán por lograr la espontaneidad, pintaba ebrio. Desarrolló un nuevo estilo aplicando en su obra métodos occidentales y sus trabajos eran tan personales como nacionalistas. Fu Baoshi (1904-1965) equilibraba su necesidad de retratar la grandeza de China con el ansia del artista de verse reflejado en su obra.

El Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York inaugura este sábado Chinese Art in an Age of Revolution (Arte chino en una época de revolución), una muestra protagonizada por la obra de Baoshi, uno de los más famosos artistas de la China moderna.

La exposición, con importantes préstamos privados y del Nanjing Museum, reune entre las obras expuestas 70 pinturas y 20 impresiones que nunca habían sido expuestas fuera de Asia. El MET condensa en las obras 40 años de la carrera artística de Baoshi: sus años de estudiante en China y Japón, su vida en Sichuan durante la II Guerra Mundial, su carrera como uno de los artistas favoritos de Mao Zedong...

Salpicaduras de tinta

Huía de lo monocromático y de la dependencia que el arte de su país había establecido con la caligrafía. Amante de la innovación, se atrevió incluso a salpicar tinta en sus dibujos, un recurso que luego adoptarían los expresionistas abstractos a mediados del siglo XX.

Se adaptó al  comunismo sin ceder al estilo pictórico del realismo social Fu Baoshi celebró su herencia cultural en los años cuarenta siguiendo con la tradición milenaria del paisaje, con capas de tinta que dotaban a cada obra de una particular atmósfera. Supo adaptarse también a la revolución comunista de Mao, pero nunca cediendo al estilo soviético del realismo social.

Por encima de las ideologías, su estilo de tinta lavada y sus innovadoras composiciones seguían un desarrollo personal que no se inmutaba ante los convulsos acontecimientos de su país.