Argentina en un entrenamiento
Los argentinos Gabriel Milito, Juan Pablo Sorin, Gabriel Heinze y Nicolas Burdisso. (Reuters) Enrique Marcarian/Reuters
"A Mariano lo conocen muchos jugadores de esta plantilla argentina y todos recibieron como una buena noticia su incorporación al equipo español", dijo Román Riquelme.

"Pernía ha hecho una muy buena temporada con el Getafe y lo tiene merecido", agregó.

Sobre Agüero

En cuanto a la llegada de Sergio Agüero al Atlético de Madrid dijo que el equipo colchonero "se ilusiona mucho cada vez que ficha a un jugador", y que "tiene la suerte de haber comprado a un gran jugador de fútbol, de corta edad, que seguramente le va a dar muchísimas alegrías".

Tras una comparación que hizo un periodista entre la alegría que transmite el brasileño Ronaldinho con su sonrisa perenne y el gesto serio y muchas veces adusto que lo caracteriza, Riquelme dijo que "cada uno es como es".

"Zidane, que es el mejor de todos, no se ríe nunca, ni siquiera cuando gana, y repito, es el mejor", remató.

Heinza parará a Drogba

Para Heinze la clave es estar "bien ubicado y concentrado" para neutralizar al delantero africano Didier Drogba, cuyos recursos ofensivos básicos son buscar las espaldas de los centrales rivales y proyectarse en diagonal.

"Es un delantero peligroso", dijo el defensa del Manchester United, quien recordó que, de cuatro partidos que jugó ante Drogba, ganó tres (en Francia) y perdió uno (en Inglaterra).

"Nosotros vamos a llegar en óptimas condiciones a ese partido, aunque no será fácil", señaló Heinze, inactivo durante casi nueve meses por una rotura de ligamentos.

"Trabajamos mucho y nos estamos rompiendo para que las cosas salgan como esperamos. Ojalá sigamos así", dijo.

Heinze es una de las cartas que el seleccionador José Pekerman ha jugado con mayor decisión y riesgos en la convocatoria de la plantilla porque en nueve meses ha jugado sólo un partido, el amistoso ante Angola el 30 de mayo último, que los argentinos ganaron por 2-0.

Messí está que se sale

Según Pekerman, "no hay necesidad de apurar" su proceso de puesta a punto futbolística después de un desgarro complicado por una recaída provocada por esfuerzos hechos antes de tiempo.

Messi remata con fuerza y potencia en los entrenamientos, toca rápidamente el balón, gira y frena con naturalidad y en cada pausa hace malabarismos con el balón.

Está que se sale, y en los ejercicios físicos rinde a la par del resto de la plantilla.

Para el entrenador le falta un poco de rodaje. Competición y roce.

Y en la cancha tendrá libertad, como siempre, ya que nadie le pedirá que cumpla funciones tácticas no contempladas en el mandato de su talento.

    NOTICIAS RELACIONADAS