'Greta Garbo', 1946
La actriz Greta Garbo, con quien Cecil Beaton -autor del retrato- estuvo liado

© Cecil Beaton - Courtesy Cecil Beaton Studio Archive at Sotheby’s

A los intelectuales y artistas neoyorquinos les encantaba su encanto, cien por cien british: maneras procelosas, sempiterno sombrero bombín, ironía afectada e inglés con acento de Londres. Cecil Beaton (1904-1980), uno de los grandes retratistas del siglo XX, se metió en el bolsillo a Nueva York durante casi cuatro décadas. Sus viajes y largas estancias en la ciudad fueron contínuos entre los años veinte y los sesenta.

El Museum of The City of New York rinde homenaje a la obra del fotógrafo en la Gran Manzana en la exposición Cecil Beaton: The New York Years (Cecil Beaton: los años neoyorquinos), que está en cartel hasta el próximo 20 de febrero.

El todo Manhattan abrazó a Beaton como si fuese uno de los suyos. Los círculos artísiticos, sociales e intelectuales adoraban a aquel sofisticado caballero inglés que trabajaba, entre otras publicaciones, para la revista Vogue, tenía orígenes aristocráticos y una fortuna a sus espaldas procedente del emporio familiar de la industria de la madera.

Maestro del retoque

Había empezado a hacer fotos en 1915, cuando recibió como regalo una cámara Kodak 3A de fuelle. Se fraguó como retratista en varios estudios londinenses y se especializó, utilizando técnicas de retoque, en presentar a las damas de alta sociedad como mujeres llenas de glamour y encanto

Ese marchamo de fotógrafo sugestivo le hizo entrar en el mundo del teatro y el cine, donde no sólo trabajó como retratista de estrellas, sino también como diseñador de decorados gracias a sus estudios universitarios de Historia y Arquitectura.

Beaton mantuvo una relación sentimental con Greta Garbo En sus muy frecuentes y largas estancias en Nueva York se convirtió en el retratista favorito de los artistas que vivían o pasaban por la ciudad. Cecil Beaton: The New York Years muestra retratos de, entre otras luminarias, Greta Garbo (con quien mantuvo un affaire sexual), Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, Andy Warhol, Truman Capote, Gary Cooper, Salvador Dalí, Marlene Dietrich y Mick Jagger.

Nadie se resistía a un ser su víctima y durante los años sesenta era signo de distinción haber sido retratado por el caballero inglés. Sus fotos, además, siempre mantuvieron el carácter inicial: nunca ponen en duda al personaje o tratan de ahondar en su forma de ser, sino que ensalzan su belleza y virtudes.