Identidad sonora
Manuel también inventa nuevos instrumentos. Martín Mesa
Manuel Guirado alcanzó reconocimiento como cantautor en los años ochenta. Pero, espantado por las leyes del mercado, decidió reorientar su vocación y se hizo musicoterapeuta. «La terapia a través de la música permite encontrar canales para ayudar a expresarse a personas con dificultades de comunicación», explica.

«Todos tenemos una identidad sonora particular, configurada por sonidos percibidos incluso antes de nacer; en el vientre materno. Cualquier sonido, desde la voz de la madre cantándonos una nana hasta el ruido constante de una fábrica o una obra junto a nuestra casa, influye en la configuración de nuestro carácter», añade. Antes de empezar a trabajar directamente con una persona, Guirado trata de recoger, a través de la familia y del entorno afectivo, la máxima información sonora posible acerca de cada sujeto.

«En la primera sesión hago que escuche sonidos y voy anotando sus reacciones. Para establecer contacto, suelo repetir cualquier secuencia melódica o sonido que la persona emita de manera espontánea. Es como dar significado a una frase sonora que la persona identifica como propia. Eso provoca una reacción preciosa: La persona se siente reconocida, escuchada, algo fundamental en personas que ven limitada su posibilidad de comunicarse».

Manuel trabaja en otros proyectos relacionados con la música. Con otros profesionales adapta instrumentos musicales para personas con problemas motóricos. Y sigue cantando, por gusto. Pero prefiere escuchar: «Eso es lo más importante que me ha enseñado mi trabajo: escuchar a los demás».