Los habitantes de la localidad valenciana de la Font de la Figuera desafiarán una vez más al frío de la Nochevieja con la tradicional carrera en calzoncillos, que llega a la XXXVII edición, ha informado la Diputación de Valencia en un comunicado.

No hay manera más exótica de dar la bienvenida al nuevo año que corriendo en ropa interior —calzoncillos-, o por lo menos así lo hacen algunos vecinos de La Font de la Figuera, que no reparan en las temperaturas que se "disfrutan" por estos lares en estas señaladas fechas, la pasada edición rondaban los 3 grados negativos.

Aunque resulte un tanto curioso, esta peculiar "prueba atlética" se remonta a 37 años atrás, donde la idea surgió del ingenio de dos jóvenes de trece años que decidieron hacer una carrera en calzoncillos tras celebrar la entrada de año con sus respectivas familias, han recordado las mismas fuentes en un comunicado.

Como pueblo tradicional que es La Font de la Figuera, de una simple ocurrencia se ha pasado a una auténtica realidad donde, año tras año, cientos de vecinos se despojan de sus ropas para lucir palmito por las calles de la localidad.

Todo comienza al término de la cena de fin de año, tras sonar las doce campanadas y comerse las uvas de rigor los más aventureros cambian el traje de gala por una indumentaria más cómoda y atrevida. Ropa interior de color rojo, calcetines y zapatillas, no hace falta nada más, tan solo ganas de pasarlo bien, una dosis de valentía y "anticongelante especial" para afrontar el frío navideño.

La carrera se desarrolla íntegramente en la plaza del ayuntamiento y tras sonar el pistoletazo de salida la diversión y la competición están aseguradas. Los corredores se dejan ver por la concurridísima plaza acompañados del clamor de los cientos de curiosos que acuden a la salida a animarlos.

Avituallamiento con cava

En la segunda vuelta los participantes reparan fuerzas en el puesto de avituallamiento habitual, allí los vecinos más generosos, ofrecen, a los osados participantes, dulces navideños, merengues y cava valenciano, para entrar en calor.

Cualquier persona puede participar en la carrera, no hay ninguna norma que impida que quien así lo desee pueda unirse a la fiesta. Incluso hace unos años, por primera vez, dos participantes femeninas se unieron a la carrera y su participación fue tan aplaudida que se espera una pronta incorporación de la mujer a este evento. También un número creciente de niños acompañan a sus padres en esta noche especial, donde el color rojo de la ropa interior se convierte en el gran protagonista de la velada.

Existen muchas formas de acabar el año, los más supersticiosos brindan con un anillo en la copa y los hay quien come las uvas a la pata coja. En la Font de la Figuera no se han quedado atrás, cuanto menos en originalidad, y así la peculiar carrera recibe año tras año con más curiosos que se unen a la competición.

Nada tendría de especial este evento si se celebrara en el mes de julio, pero lo cierto es que además de divertido es un acto heroico, dadas las bajas temperaturas que marcan los termómetros.

En esta carrera lo de menos es saber quien es el vencedor, aquí lo más importante es competir y tener ganas de pasarlo bien. No hace falta nada más que una cómoda ropa interior a poder ser ceñida para evitar corrientes de aire, unas buenas zapatillas y a correr.

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