Uno de los sectores de la economía donde la crisis más se deja sentir es el comercio, especialmente en el de pequeño y mediano tamaño. Sin embargo, las tiendas dedicadas a productos de comercio justo están aguantando el temporal y, en la situación de dificultad económica, lo que sobre todo está creciendo es la concienciación de los clientes ante este tipo de iniciativas.

Según los datos oficiales de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, desde el año 2000 las ventas de este tipo de artículos se han triplicado, pasando de los casi 7 millones de euros a los 22,5 millones de euros en 2010. Desde 2008, año en el que estalló la crisis -y en el cual se registró una caída del 2,5 por ciento, que resultó ser puntual—, las ventas aumentaron un 33,6 por ciento, con una subida interanual del 7,6 por ciento en 2009 y el 24,2 por ciento en 2010.

En el caso de Galicia, la evolución ha sido similar, registrándose grandes aumentos desde el año 2000 y hasta 2010, cuando se percibió un "parón" en el ritmo de crecimiento, según explica Gonzalo Gesto, de Panxea, una de las organizaciones integradas en la Comisión de Comercio Xusto de la Coordenadora Galega de ONGD's.

Respecto a este año, la estimación desde las tiendas de comercio justo gallegas es que se mantendrán las ventas o incluso habrá un leve aumento puesto que, pese a que las de artesanía están bajando, las de productos alimenticios -el grueso de la facturación— siguen incrementándose.

Además, según las impresiones del propio sector, todo apunta a que esta tendencia se consolidará en 2012, apostando así por mantener también las ventas "pese al contexto generalizado de caída en casi todos los campos", indica. CONCIENCIACIÓN

Aunque la crisis no se está cebando con el comercio justo, sí está teniendo efectos, como, por ejemplo, el tipo de productos demandados. El representante de Panxea explica que "una consecuencia lógica es que las personas ajusten más en artesanía, que es algo que no resulta imprescindible, y en cambio sí se mantengan fieles a la compra de productos de alimentación", teniendo en cuenta además que los clientes tienen un perfil de conciencia social o medioambiental "alto o muy alto".

Por otra parte, Gonzalo Gesto explica que, a la hora de realizar actividades de divulgación o sensibilización, la actual coyuntura económica "facilita en algún modo que la gente sea más receptiva a lo que significa el comercio justo" y sus reclamaciones: el trabajo digno, sueldos dignos o la igualdad entre hombres y mujeres, entre otras.

De hecho, en un reciente congreso organizado por Panxea en Santiago, un representante de organizaciones griegas expuso el espectacular crecimiento del comercio justo en su país, donde, en plena crisis, se han multiplicado exponencialmente el número de tiendas y las ventas debido a una mayor sensibilidad de los habitantes.

Además, ha destacado que muchas de las organizaciones dedicadas al comercio justo han participado activamente en el movimiento 15-M, con el que se ha descubierto un nuevo perfil de personas receptivas al comercio justo.

Y es que hay que tener en cuenta que, según las estimaciones de la Organización Mundial de Comercio Justo (en inglés, WFTO) y Fairtrade International, 1,2 millones de productores trabajan y comercian actualmente con criterios justos, lo que arroja una cifra total de aproximadamente 30 millones de personas beneficiadas directa a indirectamente por los efectos del comercio justo, un sector que en estos momentos mueve unos 5.000 millones de euros.

NAVIDAD

Al igual que el resto de establecimientos, los de comercio justo también registran subidas de ventas por Navidad, en algunas ocasiones motivados por una mayor receptividad de los clientes a este tipo de regalos en estas fechas de celebración. En todo caso, el objetivo del movimiento pasa por lograr un consumo constante durante todo el año ya que, de lo contrario, se "caería en la trampa de que el comercio justo sea sólo un parche o algo anecdótico", explica Gesto.

La tendencia que se viene observando en los últimos años va en esa línea, encaminada a ese objetivo de un consumo estable y con ligeros repuntes por Navidad. De hecho, en el caso particular de Panxea, si desde el año 2000 las ventas en estas fiestas triplicaban las de cualquier otro mes, ahora suponen aproximadamente un 50 por ciento más.

Entre los artículos típicos en estas fechas, hay productos alimenticios de temporada, turrones elaborados con productos de comercio justo o cestas de regalo —las cuales se realizan durante todo el año pero se venden más durante la Navidad—, y que se destinan tanto a regalo de empresa como detalle para familiares y amigos. Otros productos que tienen especial acogida en esta época, en este caso entre los Reyes Magos, son los juegos educativos pensados para los más pequeños.

Futuro y retos

A juicio de Gonzalo Gesto, "la crisis no debería suponer un peligro para los establecimientos de comercio justo, al menos en lo referente a las ventas en sí". No obstante, explica que "algunas organizaciones han tenido que redimensionarse" pero no tanto en lo que respecta a las tiendas, sino más bien en las áreas dedicadas a sensibilización o cooperación internacional.

En este sentido, atribuye la situación esencialmente a "los espectaculares recortes que las administraciones públicas, especialmente la Xunta, han realizado en el ámbito, con reducciones de partidas a la mitad o incluso con la desaparición de algunas de ellas".

Los retos de futuro que le quedan por delante al comercio justo pasan por la propia viabilidad de las organizaciones en el actual contexto de crisis y sus posicionamientos frente a cuestiones como la existencia o no de sellos de garantía —y en su caso de qué tipo de sellos—, el diálogo con la soberanía alimentaria y la venta de productos por parte de grandes superficies o multinacionales.

Al respecto de este último aspecto, Gesto explica que por ahora no existe unanimidad dentro del movimiento a la hora de posicionarse, y que en el caso de Galicia la entrada de estos artículos en grandes superficies es todavía "residual" y no se cree que sean causa del cierre de ninguna tienda —según un estudio de la Xunta publicado en 2007 en la comunidad hay 13 establecimientos de comercio justo y otros 11 puntos de venta que entre sus productos también venden comercio justo—. En todo caso, advierte de que en países como Francia, donde el proceso está más avanzado, "sí ha tenido impacto".

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