'Welcome Welcome'
Uno de los personajes trajeados de Johnsen en pleno ataque Zach Johnsen

"Los personajes somos tú y yo, las abejas oficinistas del mundo que trabajan en cubículos, en el ordenador, escribiendo e-mails, atendiendo el teléfono,  mandando y recibiendo faxes y haciendo una pausa en el dispensador de agua".

Sin embargo hay algo que irrumpe en la vida gris de los hombres y mujeres encorbatados de los que habla el ilustrador Zach Johnsen (New Hampshire - EE UU, 1978). La cabeza de todos ha sido sustituida por un estallido de color entre divertido y terrorífico.

La aversión por las oficinas -que desarrolló cuando trabajaba en una- fue el germen de esos confusos dibujos. "Ese ambiente me hacía sentir incómodo, sobre todo cuando había que festejar el cumpleaños de un compañero que no me importaba en absoluto. Fue durante una de esas celebraciones rutinarias, donde todos comían pastelitos de colores y bebían café, cuando se me ocurrió la primera serie: Acid in the Ice Cream (Ácido en el helado)".

Johnsen quería mezclar la ansiedad y la rutina de una vida monótona con una especie de "inspiración y epifanía", reflejar "algo brillante y asombroso que tiene lugar entre lo mundano".

Un chorro a presión que les borra la cara

Su última colección de ilustraciones -Acid Over Easy- continúa con la tradición inicial de coreografías oficinescas: un hombre separa los brazos ante el ímpetu del caudal de colores que sale de su pecho. Los personajes bien vestidos se doblan, sueltan lo que llevan en la mano y se entregan al chorro a presión que les borra la cara con violencia.

Los títulos de las obras- The Gimlet, Absolute Citrus, Manhattan- aluden a cócteles y bebidas sofisticadas. "Tienen que ver con el lujo en el brunch y la cultura de los locales finos y caros", explica el artista.

Cubro el dibujo con cinta adhesiva y  salpico acuarelaSe basa en fotografías que saca de modelos reales, hombres y mujeres de traje de chaqueta caminando en la pausa del almuerzo, dirigiéndose o saliendo del trabajo. "La explosión de color es lo último. Cubro parte del dibujo con cinta adhesiva y salpico con acuarela, trabajando por capas hasta que consigo la profundidad que quiero".

Después quita la protección de la silueta en blanco y negro y dibuja sobre los garabatos de colores los últimos detalles hasta que considera que la maraña de locura ya ha crecido lo suficiente.