Pentominos
Pentominos, un juego que maravilló e inspiró al creador de Tetris. J DE JUEGOS

Los juegos de mesa llevan entre nosotros toda la vida. ¿Quién no ha jugado al parchís, ha intentado un jaque mate en el ajedrez o ha cantado bingo en familia? Hay decenas de clásicos que resisten a pasar de moda y que, por si acaso, saben evolucionar. Los hay con historias curiosas, como el Pentominos, que maravilló al creador del Tetris. También de habilidad, rompecabezas, desconocidos (como Backgammon y Mancala teka)...

Ajenos a las modas, juegos, puzzles y rompecabezas tienen la capacidad de unir, como pocas cosas, a familiares y amigos en un clima de entretenimiento único y que puede durar horas y horas. Un momento que sirve para reír, pero también para pensar, aprender y tener la mente despierta, como subrayan desde J de juegos, especialistas en este sector.

Si hace una semana echábamos un vistazo a algunos juegos pensados para los más pequeños de la casa, ahora es el turno de los mayores. ¿Cómo son hoy los nuevos juegos de mesa?

Para aquellos que sean amantes de los juegos de habilidad están: Las sillas (con las que construir todo tipo de formas sin que caiga ninguna silla), Las escaleras (parecido, pero con escaleras a escala, con las que se puede dar rienda suelta a la imaginación formando figuras en tres dimensiones, cuidando siempre de equilibrarlas bien). Jenga, un juego de construcción y deconstrucción, en el que se arma una torre de piezas, colocadas de tres en tres, en sentidos cruzados. Consiste en retirar un ladrillo de la torre de equilibrio y colocarlo de nuevo en la parte alta de la misma, haciéndola inestable.

Los rompecabezas son otra posibilidad. Como el Pentominos, un juego que, como curiosidad, tuvo mucha culpa de la aparición del famosísimo Tetris. El creador del Tetris estaba fascinado con las increíbles posibilidades de este magnífico rompecabezas de razonamiento deductivo, que potencian la percepción visual y la capacidad de observación. Costa de 12 piezas diferentes, todas compuestas por cinco cuadrados combinados de distinta manera. Con el total de las piezas se obtienen un gran abanico de juegos y posibilidades, todas ellas con un buen nivel de dificultad.

Los hay que recuerdan a los puzzles, como Los arcos, compuesto por ocho arcos y cuatro contrapesos de diversos tamaños con los que dar rienda suelta a la imaginación. Se trata de combinarlos para crear infinitas esculturas, jugando y equilibrando los pesos. Mosaico, un juego de posibilidades ilimitadas. Se compone de un conjunto de piezas teñidas en dos tonos, combinables a modo de teselas de mosaico, con las que se pueden hacer todo tipo de dibujos. Un ejemplo del uso de la geometría en la creatividad. Se pueden componer imágenes que recuerdan a las antiguas baldosas, que juegan con el contraste de color, con las formas geométricas.

Los que recuerdan al parchís, como Barricada, cuyo nombre original fue ¡El maleficio! Recuerda al parchís porque hay que hacer avanzar las fichas propias por las casillas del tablero, mediante tirada de dado, y llegar el primero a la última casilla. La particularidad del juego está en las fichas blancas, que representan obstáculos que pueden utilizarse como barricadas, bloqueando a los demás, permitiendo alianzas y traiciones entre jugadores.

Juegos diferentes y más desconocidos. Aquí encontramos el Backgammon, en el que, según una leyenda india, se representa el curso entero de un año, las casillas del tablero simbolizan las 24 horas del día y cada mitad del mismo los 12 meses y los 12 signos del zodiaco. Las 30 fichas, los días del mes, los dados, el día y la noche y los 7 puntos que suman las caras opuestas del dado, los días de la semana y los planetas que se conocían en ese momento. Mancala teka es otro innovador juego. Se practica en todos los países africanos. Como carece de un nombre y reglas oficiales, en cada país se conoce con un nombre distinto y las normas del juego varían ligeramente, incluye variantes conocidas como wari, awalle, bantumi, bao... Las fichas son comunes a ambos jugadores (normalmente semillas) y se distribuyen de una en una a lo largo de los huecos del tablero (movimiento que simboliza la siembra de las cosechas). El objetivo es comer más fichas del contrario mientras estas están en su tablero de juego.

También están los clásicos reinventados. Así, podemos encontrar un parchís-puzzle para ocho jugadores, que tiene la particularidad de estar fraccionado en ocho piezas, una para cada color del juego, que encajan entre sí perfectamente, como fichas de un puzzle, configurando el tablero. El juego se presenta desmontado. El Dominó Piedras de Java, un juego (el dominó) inventado por los chinos hace más de 300 años. Era un elemento de adivinación. A Europa llegó a través de Italia a mediados del s.XVIII convirtiéndose en el juego esencial de los cafés europeos y latinoamericanos. Las fichas de este modelo están hechas con piedras de río, talladas completamente a mano, en bajorrelieve. Provienen de la isla volcánica de Java, en Indonesia. El Ajedrez Vikingos, con figuras de madera de olivo talladas a mano, que representan figuras de vikingos y vienen presentadas en un barco, también de madera, con estética vikinga.