Elio Di Rupo, primer francófono al mando en Bélgica desde 1974

  • Este martes ha jurado su cargo como nuevo primer ministro.
  • Su gabinete está llamado a poner fin a la crisis política en Bélgica.
  • Debe someterse a un voto de confianza en el Parlamento.
El nuevo primer ministro belga Elio Di Rupo.
El nuevo primer ministro belga Elio Di Rupo.
EFE

Bélgica ya tiene nuevo Gobierno. El líder socialista Elio Di Rupo ha jurado este martes su cargo como nuevo primer ministro, trámite que también han realizado sus ministros y secretarios de Estado después de que este lunes el rey de los belgas, Alberto II, aceptara este gabinete, llamado a poner fin a la crisis política que ha vivido el país durante casi año y medio.

A lo largo de esta semana, el nuevo Gobierno se someterá al voto de confianza del Parlamento para poder comenzar sus tareas.

Di Rupo es el primer valón jefe de gobierno en Bélgica desde 1974 y tendrá por delante la tarea de estabilizar la política del país tras un periodo de 541 días sin ejecutivo desde las últimas elecciones, en junio de 2010, y de aplacar la presión de los mercados sobre las finanzas públicas.

Para ello, el primer ministro se ha rodeado de un núcleo duro de políticos muy experimentados a cargo de las carteras clave. Los que eran hasta ahora responsables de Finanzas, el liberal francófono Didier Reynders, y de Exteriores, el democristiano flamenco Steven Vanackere, intercambiarán sus puestos y serán los primeros vicepresidentes del Ejecutivo. Junto a ellos estará en la cartera de Economía el veterano socialista flamenco Johan Vande Lanotte, con experiencia en varios gobiernos en la última década y una de las figuras que ha trabajado para dar una salida a la crisis política.

En total el gobierno estará compuesto por trece ministros -incluido el propio Di Rupo- pertenecientes a los seis partidos que participan en la coalición, de la que se quedan fuera los independentistas flamencos de la N-VA a pesar de haber sido la fuerza más votada en los últimos comicios.

Las negociaciones tras esas elecciones se prolongaron de forma casi interminable, con momentos de bloqueo total, principalmente por las diferencias entre fuerzas flamencas y francófonas respecto a la prometida reforma del Estado. Finalmente, y una vez excluida la N-VA, hasta ocho fuerzas suscribieron el pacto para modificar las normas básicas del país y seis de ellas (socialistas, liberales y conservadores de las dos comunidades) siguieron adelante para formar un gobierno. El nuevo gobierno pone fin a una crisis que comenzó en abril de 2010 con la dimisión del primer ministro, el democristiano Yves Leterme y se agravó tras las elecciones de junio de ese año.

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