Pueblo, 1
Una de las fotos del proyecto de María de la Iglesia María de la Iglesia

En el verano de 2010, la fotógrafa María de la Iglesia (Madrid, 1978) decidió que había llegado el momento de afrontar un "viaje personal" para entender sus propias raíces y, al tiempo, documentar "el problema del éxodo rural con un enfoque creativo". De esas intenciones ha salido Pueblo, un reportaje fotorealista sobre una pequeña localidad de la provincia de Zamora.

Lo que empezó como una decisión personal de búsqueda de raíces terminó siendo "un proyecto sobre territorios, cultura e identidad en España a principios del siglo XXI", dice la fotógrafa, que reside en Londres."Desde el 2001 vivo fuera de España y creo que el sentirme extranjera me ha hecho cuestionarme mis propias raíces; de repente me pareció que el adentrarme en el pueblo era necesario para conocerme a mí misma".

Rabanales de Aliste es uno de los muchos pueblos del rural español que están a punto de quedar despoblados, al menos durante tres de las cuatro estaciones del año. Tiene 500 vecinos censados, pero son pocos los que habitan en el lugar donde todo el año.

Sólo había ido "en contadas ocasiones"

Antes de empezar con las fotos, De la Iglesia sólo había ido "en contadas ocasiones". Esta vez, hospedada en casa del hermano de su abuelo, decidió sumergirse en la vida del lugar "para intentar comprender el olvido y el amor de mi familia hacia el pueblo, para explorar como vivieron mis antepasados y quiénes eran, para ver quién queda en el pueblo y entender su contexto".

¿Dónde y cómo nació la idea de Pueblo? ¿Qué la inspiró? ¿Qué la impulsó?
Mi objetivo es abordar el problema del éxodo rural con un enfoque creativo. Mi punto de partida como inspiración es el esperpento de Valle Inclán. Uno de sus personajes en el libro Luces de Bohemia: dice "el sentido trágico de la vida española sólo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada". Yo sigo este consejo de entender esta España olvidada con una estética grotesca y deformada. Siguiendo esta estética me aparto de la tragedia tradicional, donde el espectador se identifica afectivamente con los personajes.

Es un lugar triste que se ha llenado de viejos, un lugar para compadecer ¿Qué relación personal tiene con el pueblo?
La mitad de mis antepasados provienen de ese pueblo y se fueron de allí hace muchos años. Aquellos que todavía viven lo recuerdan con nostalgia como un lugar agradable. Para los mayores de la familia el pueblo se ha convertido en un lugar de otra vida para recrearse y recordarlo y para las siguientes generaciones es un lugar triste y solitario, un lugar que se ha llenado de viejos, un lugar para compadecer y olvidar.

La serie es sumamente triste: envejecimiento, pobreza, falta de recursos públicos...
Mi punto de vista no parte de la tristeza, aunque entiendo que las imágenes despierten ese sentimiento. Mi estrategia visual, como he mencionado, parte de Valle Inclán, es teatral y se basa en la sátira, lo absurdo y lo grotesco, jugando a veces con el humor negro y con el objetivo de criticar un aspecto de la sociedad. La comedia negra y la sátira juegan con el concepto de cuestionar negativamente. El espectador se enfrenta con sus propias perspectivas. Intento llamar la atención la despoblación abordándola desde otra perspectiva. Lo que quiero captar está entre la crudeza, lo absurdo y la exageración.

La despoblación y el abandono de los pueblos está ocurriendo a gran velocidad¿Qué sensación le produce el abandono de los pueblos rurales españoles?
Claramente amarga. Castilla y León, y en particular la provincia de Zamora, es una de las zonas más pobres de España. Un estudio del INE muestra que en los últimos cien años han perdido el cincuenta por ciento de su población teniendo la menor tasa de nacimiento y mayor expectativa de vida de España. Es desolador ver cómo la crisis económica ha intensificado la despoblación de Castilla y León dejando a los pueblos sin esperanza demográfica, algo que cualquier gobierno va a encontrar problemático de corregir. La despoblación y el abandono de los pueblos está ocurriendo a gran velocidad y siento que esto necesita ser documentado urgentemente. La población en estas zonas está envejecida y cuando mueran muchas cosas morirán con ellos: historias, tradiciones, culturas y formas de vida. Es importante preservar y documentar la manera en la que viven.

¿Qué deberíamos hacer para revertir esa situación?
Afortunadamente se vislumbra un rayo de luz en relación a este despoblamiento incesante en las localidades rurales gracias al incremento del turismo rural, el ecoturismo y las políticas que fomentan el patrimonio cultural y natural. En Castilla y León el patrimonio natural y cultural es de una riqueza extrema. Rabanales está relativamente cerca del Lago de Sanabria y cuenta con la Sierra de la Culebra, uno de los lugares que más visitantes atrae para la observación del lobo ibérico.

Se empezaron a acostumbrar a mi presencia y me llamaban 'la reportera'¿Cómo fue la relación con los habitantes de Rabanales de Aliste ? ¿Qué tal la recibieron?
Desde el principio expliqué claramente cuáles eran mis intenciones: hacer un documental sobre el pueblo. La mayoría de la gente no estaba muy dispuesta a que les hiciese fotos y tuve que utilizar diferentes estrategias, no solo para hacerles fotos, sino para hacer la foto que yo quería. Después de un tiempo se empezaron a acostumbrar a mi presencia, sobre todo en situaciones colectivas, y me llamaban "la reportera". Me sentía como si estuviese viviendo en primera persona una película neorrealista de Berlanga.

¿Qué ha aprendido, desde un punto de vista personal, de la experiencia?
Viví el proceso con mucha intensidad y profundicé más de lo esperado. Esta gente vive anclada al pasado y con la muerte muy presente. Pueden ser vistos como un documento del pasado y, para mí, una representación viva de cómo mis antepasados vivieron y se comportaron. Este proyecto se ha convertido en una exploración psicológica que funciona a varios niveles: como un documento visual antropológico, una visión personal de mis antepasados y una llamada de atención hacia la despoblación. Pude comprender el amor hacia el pueblo que tienen los viejos de mi familia que salieron de allí hace mucho tiempo, pude visualizarles jóvenes en un pueblo muy habitado donde no había muchas opciones y la gente debía permanecer unida para sobrevivir. Solo puedo imaginar lo difícil que fue en esas condiciones vivir una Guerra Civil y después una dictadura que marcó sus vidas para siempre. El pueblo es una tercera parte de lo que fue. Ahora con sus calles vacías, viejos y perros vagabundeando, todavía la sombra del pasado está tan presente que casi se podría fotografiar. Me pareció como si comprender el pueblo fuera una pieza importante para comprenderme a mí misma.