Gallardón finaliza su mudanza con el estreno del nuevo salón de plenos del Ayuntamiento

  • Los ediles se reúnen este viernes por primera vez en el 'hemiciclo' municipal.
  • Tiene forma oval, 76 escaños de cuero blanco, aire minimalista y luz natural.
  • Está presidido por un retrato vanguardista del rey Juan Carlos.
El nuevo salón de plenos del Ayuntamiento de Madrid.
El nuevo salón de plenos del Ayuntamiento de Madrid.
JORGE PARÍS

Alberto Ruiz Gallardón ya ha finiquitado la mudanza desde su antigua y lúgubre casa a su nuevo, luminoso y moderno palacio. El traslado del  Ayuntamiento de Madrid desde la Casa de la Villa hacia el Palacio de Cibeles se ha dado por acabado con el estreno del Salón de Plenos. El nuevo espacio fue inaugurado este martes por el rey pero será este miércoles cuando reciba el bautismo oficial, al reunirse allí los concejales en sesión plenaria.

Se culminan así las obras de reforma del Palacio de Cibeles, en las que el Ayuntamiento ha invertido 124 millones de euros en los últimos seis años (ni el área de Hacienda ni el equipo de arquitectos facilitan el coste concreto del salón). En 2007, Gallardón inició la mudanza al establecer allí su despacho y dependencias administrativas. En marzo de 2011 se abrió el centro cultural, en el ala que asoma a la plaza de Cibeles. Los grupos municipales (PP, PSOE, IU y UPyD) seguirán ocupando sus despachos en la Casa de la Villa, aunque se trasladarán a Cibeles una vez al mes para asistir al pleno.

Los escaños están dispuestos en forma oval, rompiendo con la configuración del antiguo salón, que tiene bancadas enfrentadas. En el proyecto inicial, los escaños se diseñaron en forma de 'U', pero "el Ayuntamiento nos pidió expresamente que lo rehiciéramos en forma circular o de hemiciclo", explica a 20 minutos el arquitecto encargado de la remodelación, Francisco R. Partearroyo. Finalmente, se construyó en forma elíptica, para adecuarse al espacio: la sala es un cubo casi perfecto, de 22 metros de altura, 22 de ancho y 23 de largo.

Hay hueco para siete ediles en la mesa presidencial y para otros 69 en el graderío. La corporación actual solo tiene 57 concejales, pero se ha dejado más espacio en previsión de futuros aumentos de población. Los sillones son de cuero blanco y cada escaño está dotado tecnológicamente con un micrófono, un temporizador y botones para votar. El suelo está hecho con láminas de madera de roble, dispuestas en óvalos concéntricos.

El cuadro real, donado

Ahora los concejales podrán intervenir desde un atril central, al estilo del Congreso de los Diputados. Hasta ahora, debían hacerlo de pie desde su escaño.

Presidiendo la estancia hay un cuadro vanguardista del rey, elaborado por el pintor Manolo Valdés y donado de forma gratuita a la ciudad, según el Consistorio.

Otro de los grandes cambios respecto al plenario actual es la luminosidad. El salón de la Villa es lúgubre y oscuro. El nuevo recibe la luz natural que entra por el lucernario de vidrio situado en el techo. "La claridad hace el espacio más amplio, diáfano y da sensación de espacio abierto al público", apunta Partearroyo. De hecho, en las dos plantas superiores hay tribunas con capacidad para 81 invitados. Debajo de los escaños hay despachos a disposición de los grupos.

La Casa de la Villa queda de museo

El traslado del Consistorio a Cibeles deja la Casa de la Villa casi sin uso institucional. Allí quedan solo los despachos de los grupos políticos. El antiguo salón de plenos, de 1695, y las dependencias que lo rodean, como el Patio de Cristales, serán reconvertidas en un museo de historia de la ciudad. También se utilizará para actos institucionales, como la toma de posesión de alcaldes. La Casa Cisneros, donde estaba el despacho del primer edil, albergará ahora las comisiones municipales.

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