Diputados y senadores italianos, contra los 'paparazzis' del Parlamento

  • Algunos parlamentarios italianos han pedido una norma para impedir a los fotógrafos entrar en el hemiciclo.
  • Su justificación para este veto a los reporteros gráficos es que violan su "intimidad".
  • El trabajo de los 'paparazzi' ha pillado a varios diputados y senadores 'in fraganti' en comportamientos poco ortodoxos.
Imagen del Parlamento italiano, situado en Roma.
Imagen del Parlamento italiano, situado en Roma.
Agenziami (FLICKR)

Los fotógrafos que cada día acuden a la Cámara de los Diputados o al Senado de Italia a seguir la sesiones han sembrado el pánico entre los parlamentarios al desvelar con sus potentes teleobjetivos los aspectos más secretos y a veces vergonzosos de los políticos.

Por ello, algunos parlamentarios del Pueblo de la Libertad, el partido de Silvio Berlusconi, y de la Liga Norte se rebelaron esta semana contra los paparazzi de la Cámara de los Diputados y pidieron una norma que impida que los reporteros gráficos entren el hemiciclo, ya que se viola su "intimidad".

Otros propusieron que los fotógrafos pudieran seguir las sesiones, pero sin utilizar el zoom, acusado de robar la intimidad de los parlamentarios.

Peticiones tachadas de "censura" por otras fuerzas políticas y por los mismos fotógrafos, que, para evitar medidas más duras, han preferido crear una asociación con un código de autorregulación con el que se comprometen a no difundir imágenes que no "resulten esenciales para informar sobre el normal desarrollo de las sesiones parlamentarias".

La "guerra" contra los llamados paparazzi de Montecitorio, como se conoce la Cámara de los Diputados, comenzó esta semana durante el voto de confianza al nuevo Gobierno tecnócrata de Mario Monti.

El primer ministro dejó a la vista de los objetivos de los reporteros una nota que decía: "Mario, cuando quieras dime de que manera y que modo te puedo ser útil desde el exterior. Sea oficialmente, sea reservadamente", y estaba firmada por "Enrico", que luego se confirmó era Enrico Letta, diputado del Partido Democrático (PD).

Letta tuvo inmediatamente que aclarar que "no se trataba de una autocandidatura" sino que era una nota para tender la mano al nuevo Gobierno. Los indiscretos "ojos de halcón" de los fotógrafos también captaron lo que Berlusconi nunca quiso reconocer, es decir, la existencia de traidores entre sus filas.

Durante el voto en la Cámara Alta, que reveló que el Gobierno de Berlusconi no tenía la mayoría, lo que le empujó a presentar su dimisión el pasado 12 de noviembre, el exmandatario escribió a mano en un papel cuya foto llenó las portadas de los periódicos: "308 votos (8 traidores)".

Ahora, los fotógrafos, si cumplen el nuevo código ético que se han impuesto, no podrán mandar a los medios de comunicación fotografías como la del diputado de Futuro y Libertad (FLI) Roberto Menia que jugaba al videojuego de Super Mario Bros con su iPad sentado en su escaño durante un debate.

Tampoco se volverán a publicar imágenes de las notas como las de los mensajes que Berlusconi mandaba a las diputadas de su partido durante las sesiones parlamentarias: "Gabri (Giammanco), Nunzia (De Girolamo), ¡Estáis muy bien sentadas juntas!. Gracias por estar aquí, pero no es necesario. Si tenéis alguna invitación galante para desayunar os autorizo a marcharos. Muchos besos a las dos".

O de la pantalla del teléfono móvil del diputado del Pueblo de la Libertad (PDL) en la que se veían las decenas de llamadas realizadas en las últimas horas a otros diputados para asegurarse que Silvio Berlusconi contaba aún con su apoyo.

Provocaron un nuevo sistema de voto en el Parlamento

"Si el fotógrafo no hace fotos, el elector no verá", es uno de los lemas de los reporteros gráficos que circula por los foros de Internet para defender su derecho a informar, porque "los italianos deben saber qué hacen sus representantes en el Parlamento".

Gracias al trabajo de los reporteros, durante esta legislatura se empezaron a tomar medidas contra los llamados "pianistas", los diputados o senadores que en las votaciones alargaban la mano para pulsar también el botón del voto de su compañero de partido ausente.

Por ello, en el Parlamento se ha instalado un nuevo sistema de votación que obligará a los parlamentarios a tener ambas manos ocupadas, pulsando dos botones.

Pero aunque los fotógrafos no puedan mostrar los "secretos" de los parlamentarios, nada podrá evitar que sigan circulando las imágenes de los diputados que se enzarzan en una pelea, sacan los cuernos a sus rivales, les hacen cortes de manga, o simplemente duermen en sus mullidos escaños.

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