El Ayuntamiento expulsa a un jubilado de su caseta, en la que ejerce de zapatero para completar su pensión

"Llevo 50 años al servicio de los vecinos", dice Rodríguez
Baldomero Rodríguez
Baldomero Rodríguez
EUROPA PRESS

El Ayuntamiento de Gijón ha remitido a un vecino del Cerillero una carta en la que le obliga a abandonar una caseta metálica de pequeñas dimensiones, colindante al colegio público Miguel de Cervantes, de su propiedad y en la que ejerce la profesión de zapatero para complementar la pensión mínima que percibe.

Así lo ha contado a Europa Press Baldomero Rodríguez, quien a través de su abogada presentará este lunes -tiene un plazo de diez días— las alegaciones oportunas en las que se demuestra que la caseta es suya y que paga incluso la contribución.

"Llevo 50 años al servicio de los vecinos", ha asegurado Rodríguez, quien aclara que el taller de zapatería lo tuvo siempre como manera de obtener un ingreso extra, primero porque ganaba poco dinero cuando trabaja y, después, como complemento a la pensión.

"Lo tengo como una ayuda familiar", ha insistido sobre el taller, antes de señalar que en 1982 la fábrica de galvanizados en la que trabajaba cerró y se quedó en la calle con 50 años y no consiguió un empleo hasta que se jubiló. El hombre conseguía unos ingresos gracias a este pequeño taller.

Su historia como zapatero se remonta a 1962, cuando obtuvo su primer licencia en el parque del Cerillero. Posteriormente, en 1993, el alcalde entonces, Vicente Álvarez Areces, le trasladó la caseta al espacio que ocupa actualmente. De hecho, en la entrada a la caseta, grabado en el cemento, se puede ver el año de 1993, como testigo de la fecha en la que se trasladó.

El caso es que, pese a tener papeles y pagar la contribución, el pasado jueves recibió el escrito del Ayuntamiento, en el que se dice que en el terreno de acceso al colegio público Miguel de Cervantes, de titularidad municipal, está incluido en el Inventario General de Bienes, bajo el número 11-139, a su nombre -el de Rodríguez—, una antigua caseta metálica de unos tres por dos metros, con un cartel que publicita la actividad de zapatero, "aunque aparentemente no se desarrolla ninguna actividad".

Asimismo, se indica que por el servicio de Licencias y Disciplinas se informa que "no existe licencia que ampare la instalación de la caseta ni la actividad que desarrolla". Es por ello, que el Ayuntamiento advierte sobre la apertura de un expediente para la recuperación del oficio y la retirada de la caseta.

Rodríguez no quiere ni pensar que le puedan quitar una caseta que, recalca, es de su propiedad y en la que asegura sigue reparando los zapatos que le llevan sus vecinos, quienes le han mostrado su apoyo al enterarse de la noticia.

"Dicen los vecinos que soy el zapatero de la caridad y todos me dan propina porque cobro muy poco", ha señalado rodeado de zapatos y la maquinaría que conserva desde hace muchos años, como una máquina de coser de su bisabuelo.

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