La crisis existencial de un oficinista, según Sasha Zivkovic

  • El artista inglés ilustra en la serie de dibujos 'Zen Islands' a personajes presionados e inseguros en un entorno hostil.
  • Las escenas transcurren en escenarios "inspirados en los islotes de los jardines zen de los templos japoneses".
Una de las ilustraciones de 'Zen Islands'
Una de las ilustraciones de 'Zen Islands'
© Sasha Zivkovic 2011

Shasha Zivkovic (Londres, 1974) se acerca en sus obras a un escenario muy alejado del artístico: la oficina.

"Millones de personas trabajan en ellas y sin embargo siguen siendo mundos secretos", dice el artista. Su último proyecto se llama Zen Islands (Islas zen) y es una serie de dibujos a lápiz con oficinistas como personajes únicos.

Tienen un aire medieval en la expresión y se muestran miedosos, amenazados presionados e inseguros en un contexto hostil: "Suelo ilustrar momentos de crisis, cuando el individuo realmente lucha por suprimir la insatisfacción y el desencanto. Soy un gran fan de la película de Chaplin Tiempos modernos y en cierto modo también uso la comedia para representar a personas que se pierden en el sistema".

En cada dibujo Zivkovic presenta "un universo distópico" que examina los aspectos más oscuros del trabajo y emparenta el entorno laboral con la religión, la ciencia y la etnografía.

Ha basado las escenas en historias bíblicas y comportamientos rituales. La entrevista de trabajo es una ceremonia violenta de iniciación, el trabajo en equipo resulta en un asesinato, la actitud de un oficinista ante un ordenador se asemeja a la de un orante.

"Asociamos la isla a desastres y pérdidas"

Las escenas transcurren en islas "inspiradas en los islotes de los jardines de los templos japoneses" en una mezcla inesperada entre oficina y zona verde que desconcierta al espectador. Zivkovic utiliza la isla como símbolo: "Las asociamos con desastres y pérdidas, con náufragos como Robinson Crusoe. Representan descubrimiento, exploración científica y fantasía, como en Los viajes del capitán Cook. En la tradición cristiana son retiros espirituales".

Todo lleva a pensar que el artista fue uno de esos personajes presionados por las exigencias, minimizados y atrapados en una isla zen. Cuando se le pregunta si alguna vez ha sido parte de ese mundo, no duda en declararse exoficinista.

Su trabajo durante unos años en una empresa es el germen de esas creaciones artísticas, pero -al contrario de lo que se podría deducir- no recuerda la experiencia como un trauma: " Me siento agradecido por la experiencia porque me proporcionó una gran inspiración para mi trabajo. En cuanto a si alguna vez me sentí como ellos... Bueno, seguro que a todo el mundo le ha sucedido alguna vez".

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