El Banco de España intervino este lunes para entrar en el capital del Banco de Valencia, al que inyectó 1.000 millones de euros de dinero público para mantener su solvencia. El regulador además facilitará –a través del Fondo de Reordenación Ordenada Bancaria, el FROB– hasta otros 2.000 millones en líneas de crédito que aseguren la liquidez de la entidad levantina, perteneciente a Banco Financiero (BFA), matriz de Bankia, fruto de la fusión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas.

Llevaba semanas rumoreándose con el rescate, y finalmente fue ayer, en plena jornada postelectoral. Esta intervención del BE es la primera, a lo largo de la crisis, que ejecuta sobre un banco, ya que hasta el momento el Frob solo había auxiliado a cajas de ahorros. El regulador cesó a toda su cúpula directiva y tomó así el control total de la entidad, que hasta ahora estaba controlada en un 27% por Banco Financiero. Esta es la segunda entidad valenciana intervenida, después de que el Estado tomara el control de la CAM el pasado julio, y la cuarta en total.

El motivo de la entrada del Frob en el capital del Banco de Valencia es que su elevada exposición al sector inmobiliario -ha concedido más de 3.000 millones de créditos al ladrillo, de los que al menos 500 millones son morosos, y cuyo deterioro es creciente- había asfixiado sus cuentas.

La intervención provocó la dimisión inmediata de José Luis Olivas, presidente de Bancaja, vicepresidente de BFA-Bankia y mano derecha de Rodrigo Rato. La medida «no tendrá un impacto significativo en su solvencia», tal como remitió en un comunicado a la CNMV. Los depositantes y acreedores del banco «pueden estar absolutamente tranquilos», según el BE.

Cuarta intervención

Se trata de la cuarta entidad financiera que interviene el Banco de España desde que comenzó la reestructuración financiera, tras Caja Castilla-La Mancha (CCM), Cajasur y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), y la segunda de la Comunidad Valenciana.

Registra una elevada exposición al sector inmobiliario Banco de Valencia, que registra una elevada exposición al sector inmobiliario y podría requerir provisiones por entre 600 y 800 millones de euros, estaba preparando una ampliación de capital para fortalecer su solvencia.

La entidad ha sufrido cambios en su cúpula directiva, ya que José Luis Olivas, actual vicepresidente de Banco Financiero y de Ahorros (BFA, entidad en la que está integrada Banco de Valencia) y vicepresidente de las participadas de Bankia, abandonó recientemente la presidencia de la entidad, ahora pilotada por Aurelio Izquierdo.

Dimisión de José Luis Olivas

El presidente de Bancaja, José Luis Olivas, ha presentado este lunes su dimisión como vicepresidente ejecutivo de Bankia y vicepresidente de la matriz del grupo, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), según fuentes financieras.

Olivas fue presidente de la Generalitat valenciana Olivas dimitió de la presidencia del Banco de Valencia antes de que se hiciera público el agujero y lo hizo sin consultar al presidente de BFA y Bankia, Rodrigo Rato, lo que creó un distanciamiento entre ambos, que ha acabado con la salida del primero.

La dimisión de Olivas -un conocido político de la Comunitat Valenciana que llegó a presidir la Generalitat durante unos meses- se ha producido en el seno del consejo de administración que celebra esta tarde el BFA, la matriz de Bankia y del Banco de Valencia.

De momento se desconoce si Olivas ha dimitido de la presidencia de Bancaja, a la que llegó en 2004 tras renunciar a concurrir como candidato del Partido Popular a la Generalitat, lugar que ocupó Francisco Camps. El político representó a Bancaja en el enorme y complicado proceso de fusión que dio lugar al BFA y a su filial, Bankia, y en la que participó Caja Madrid y otras cinco cajas de ahorros (La Insular de Canarias, Caja Laietana, Caja de Avila, Caja Segovia y Caja Rioja).

Olivas dimitió a finales de octubre de la presidencia del Banco de ValenciaFruto de este proceso de fusión, Olivas fue nombrado vicepresidente ejecutivo de Bankia y vicepresidente del BFA bajo la presidencia de Rodrigo Rato. La relación entre los dos se deterioró especialmente cuando Olivas decidió a finales de octubre dimitir de la presidencia del Banco de Valencia y proponer para el cargo a Aurelio Izquierdo, un exejecutivo de Bankia, todo ello sin consultar a Rato.

Entonces comenzaron a circular rumores en el sector financiero de que Olivas estaba siendo presionado para abandonar sus cargos en el grupo financiero, incluido la presidencia de Bancaja. De momento se desconoce si mantendrá este último cargo.