El acusado que está siendo enjuiciado desde este lunes por un jurado popular en la Audiencia de Granada por presuntamente acribillar a tiros a dos hermanos tras una discusión en el interior de un restaurante del Parque Tecnológico de Los Ogíjares (Granada) el pasado 19 de octubre de 2009 ha asegurado que "nunca habría disparado" contra ellos "si no hubiese temido" por su vida, ya que sus víctimas estaban también armadas.

"Todo fue muy rápido", ha señalado el procesado, de iniciales F.R.F., que tiene actualmente 32 años, y que se enfrenta a penas de entre 32 años y medio de cárcel, que solicita la Fiscalía por dos delitos de homicidio y uno de tenencia ilícita de armas, a los 52 y medio que pide una de las dos acusaciones particulares, por dos asesinatos y la tenencia ilícita de armas. La defensa del procesado pide su absolución por haber actuado "en legítima defensa" y con la atenuante de trastorno psiquiátrico, puesto que se le diagnosticó una esquizofrenia en el año 2004.

Durante su declaración, en la que se ha negado a responder a las preguntas de las acusaciones particulares —que representan a las familias de los fallecidos, de nacionalidad portuguesa—, el acusado ha sostenido que, pese a conocer que su mujer había discutido con la esposa de uno de los ahora fallecidos, no se dirigió al restaurante en el que los hermanos se encontraban con la intención de acabar con su vida sino para "almorzar", como "habitualmente" solía hacer, sobre las 14,30 horas.

Una vez en el establecimiento, vio a uno de los hermanos, precisamente al marido de la mujer con la que había reñido su pareja esa misma mañana, y se dirigió hacia su mesa para intentar "calmar" la situación y que las disputas no volvieran a repetirse. Sin embargo, el portugués le amenazó con matar a su mujer y ambos empezaron un forcejeo en el que también se metió el otro hermano, que había observado la escena desde la barra. Los dos hermanos, mucho más corpulentos que el acusado, según ha dicho éste, comenzaron a empujarlo y le dieron "una paliza".

En el transcurso de la pelea, F.R.F. vio cómo uno de los hermanos se levantaba el jersey para coger la pistola que tenía bajo la ropa y fue en ese momento cuando el acusado se adelantó, sacó su arma del bolso que llevaba, la cargó y disparó contra él hasta en diez ocasiones, causándole la muerte. El otro hermano, que se encontraba en un lateral, disparó entonces contra el procesado, al que alcanzó en un costado, pero recibió hasta cuatro impactos de bala que acabaron también con su vida.

F.R.F. ha asegurado que no pudo hacer otra cosa más que disparar para defenderse. "Ojalá hubiese podido salir corriendo", ha afirmado ante el tribunal que lo juzgará hasta el próximo viernes el inculpado, que además, preguntado por las razones por las que descargó casi completamente el arma semiautomática que utilizó, ha indicado que estaba "fuera" de sí mismo, por los "nervios" de aquel día y el "estrés" al que había estado sometido en los meses anteriores, con el nacimiento de su hija y las reformas que estaba acometiendo en su piso.

Según ha apuntado, nunca antes ha tenido ningún problema ni con la justicia ni con los dos hermanos que resultaron fallecidos, si bien ha aclarado que "siempre" llevaba una pistola encima —que es un arma del Ejército al que se le habían borrado parcialmente algunos de los números de su identificación— por el barrio "un poco peligroso" en el que vive, el Almanjáyar de Granada, y porque su familia —concretamente su pareja y su suegro— llevaban un negocio en la industria textil en el que manejaban bastante dinero.

Las sesiones del juicio continuarán este martes y hasta el próximo viernes con la declaración de varias decenas de testigos —muchos que pudieron presenciar de primera mano lo que ocurrió en el interior del restaurante en el que se registró el incidente—. Los peritos expondrán sus conclusiones el jueves y, previsiblemente, el jurado emitirá su veredicto de culpabilidad o no culpabilidad el próximo viernes.

La acusación de la fiscalía

Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, el 19 de octubre de 2009, sobre las 13,45 horas, la compañera sentimental del procesado le contó a éste que había tenido una discusión con la mujer de un hombre, con iniciales A.T.P., con la que ya estaba enemistada, ya que ambas se habían denunciado mutuamente con anterioridad.

Quince minutos más tarde el procesado se dirigió, armado con una pistola, al restaurante en el que sabía que podía encontrar almorzando al marido de la mujer con la que su pareja había discutido y al hermano de éste, en el Parque Tecnológico de Los Ogíjares, con la intención de pedirle explicaciones por lo ocurrido.

Al entrar observó a uno de los hermanos, a A.T.P., y le dijo "que dejara en paz a su mujer", lo que derivó en una discusión en la que el inculpado le dio un puñetazo. El hermano de A.T.P., M.T.P., se encontraba también en el restaurante y, al ver lo que estaba sucediendo con su hermano, se enzarzó también en la pelea. En el forcejeo, se intercambiaron varios golpes, y los hermanos intentaron echar a empujones al procesado, que sin embargo después consiguió zafarse de ellos y marcharse del establecimiento.

Sin embargo, "y con ánimo de acabar con la vida de ambos", F.R.F. sacó de una riñonera que llevaba una pistola con la que, después de cargarla, disparó contra los dos hermanos, y no menos de diez veces contra el identificado como A.T.P. Este último, después de recibir varios disparos, también consiguió sacar un revólver y disparar al menos en una ocasión cuando se estaba cayendo hacia atrás contra el acusado, al que no alcanzó. El hombre sufrió heridas en tórax y piernas, y perforación del estómago y del ventrículo izquierdo del corazón, lo que le provocó la muerte por shock traumático-hipovolémico.

Al otro hermano F.R.F. disparó al menos en cuatro ocasiones, incluso cuando el acusado corría hacia la salida del restaurante, cuando consiguió, pese a haber caído al suelo, que una de las balas impactara en el tórax de su víctima, que también logró causar con otro arma algunas lesiones al inculpado. M.T.P. murió por el impacto de al menos cuatro proyectiles por la misma razón que su hermano.

F.R.F. se marchó rápidamente del local, pero después fue detenido por la Guardia Civil, que le intervino el arma a utilizada, que además tenía algunos de sus número identificativos modificados y para la que no tenía licencia.

Además de la pena de cárcel, el Ministerio Público pide que los procesados indemnicen con un total de 325.000 euros a los hijos y a las mujeres de los dos fallecidos.

Consulta aquí más noticias de Granada.