Agentes de la Guardia Civil
La Guardia Civil en una imagen de archivo. EFE

Primero fueron las ruedas de reconocimiento, después las huellas dactilares y, en los últimos tiempos, el ADN y la menos conocida acústica forense. "El fino oído" de la Guardia Civil se llama 'Saivox', una aplicación informática que permite desenmascarar a un terrorista o a un 'narco' por su voz.

Fue lo que le pasó al etarra Igor Portu, uno de los autores del atentado de Barajas perpetrado el 30 de diciembre de 2006, en el que fueron asesinados dos ciudadanos ecuatorianos. Portu fue el terrorista que en nombre de ETA avisó en varias llamadas telefónicas de la colocación de la furgoneta-bomba en uno de los aparcamientos de la terminal.

Su voz quedó registrada en aquellas llamadas y, gracias al informe pericial elaborado por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, pudo ser condenado por este atentado.

Algo parecido ha ocurrido recientemente con el último comunicado de ETA del pasado 20 de octubre, leído en cámara por el mismo terrorista encapuchado que la declaración anterior del 10 de enero. Todos los indicios apuntan al etarra David Pla.

Más de 3.500 grabaciones en su base de datos

A día de hoy, 'Saivox' (Sistema Automático de Identificación por Voz) cuenta con una base de datos de más de 3.500 grabaciones de terroristas, secuestradores o narcotraficantes, o de cualquier otra persona investigada por delitos en los que la voz es un indicio a tener en cuenta.

De esas 3.500 voces registradas por el sistema informático, 3.000 tienen nombre y apellidos, y el resto son anónimas.

Cuando la Guardia Civil recibe la grabación de un delincuente no identificado, registrada por ejemplo a través de un pinchazo telefónico o de un micrófono oculto, introduce el archivo en 'Saivox' y mediante una compleja operación matemática, la aplicación arroja los registros que mejor se ajustan al timbre, la entonación o el acento de la persona investigada.

Afortunadamente, 'Saivox' no entiende de idiomas e identifica voces con independencia de la lengua en la que se expresa el investigado.

Gracias a esta capacidad, la Guardia Civil desmanteló en 2007 una célula de financiación del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate Argelino (GSPC) vinculado a Al Qaeda.

Uno de los responsables de la red había sido detenido años antes por un delito distinto, y aunque se encontraba en paradero desconocido, fue posible implicarle en ese delito de terrorismo.

Cómo funciona 'Saivox'

La base de datos de 'Saivox' va creciendo cada día, con la incorporación de las fichas de audio tomadas a los detenidos por ciertos delitos graves.

Los sospechosos son grabados con un micrófono y también simulando conversaciones por teléfono fijo y móvil, para enriquecer el registro de voces y evitar, en lo posible, resultados erróneos por parte del sistema.

Además de la identificación de delincuentes, el laboratorio de Acústica de la Guardia Civil también colabora con las unidades operativas y los tribunales en la autentificación de grabaciones de audio y en la reducción de ruido, ambas tareas con fines periciales.

Una de esas misiones fue la mejora de la calidad del sonido de las cajas negras del avión de Spanair que se estrelló en Barajas en agosto de 2008, en las que se recogían las conversaciones de los pilotos instantes antes del accidente. De este modo se pudo conocer si la tripulación leyó las listas de chequeo obligatorias para el despegue o si en cabina se escucharon las alarmas que debían advertir a los pilotos de que algo no iba bien.

El laboratorio de Acústica del instituto armado también elabora informes sobre nivel de ruido ambiental a petición de los jueces, en relación con denuncias por exceso de ruido de locales de ocio, industrias o tráfico rodado.

En estos casos, los agentes se desplazan hasta el lugar para instalar un medidor de sonido ambiental, un sonómetro, y estudiar si se cumple la normativa que marca el nivel máximo de decibelios.

Desde el año 2000, la Guardia Civil ha emitido más de 500 informes periciales de cotejo de voces solicitados por tribunales de toda España.

En esta labor cuenta con la colaboración de Área de Tratamiento de Voz y Señales (ATVS) de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid con la que trabaja conjuntamente en materia de investigación y desarrollo de tecnología forense.