Maliki jura 'máxima fuerza' en Irak; las bombas dejan 19 muertos
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En un recordatorio de la inmensa tarea que Maliki tiene por delante, las explosiones sacudieron Bagdad, entre ellas un ataque suicida que mató al menos a 13 personas e hirió a 18 en un concurrido restaurante popular. Había policías y civiles entre los fallecidos.

Mientras el gabinete se reunía por primera vez desde que fue confirmado el sábado por el parlamento, un coche bomba mató a tres personas e hirió a 15 en el distrito mayoritariamente chií de Shula, al oeste de Bagdad.

Previamente, una bomba en una carretera en la orilla este del río Tigris mató a tres personas e hirió a 24 en un atentado aparentemente perpetrado contra la policía iraquí en una atestada calle comercial.

Después de la reunión, el islamista chií dijo, sin embargo, que su gobierno mantendrá la oferta de entablar un diálogo con aquellos que estén preparados para renunciar a la violencia. Además se comprometió a volver a imponer el monopolio del estado sobre las fuerzas armadas y disolver las milicias.

'Usaremos la máxima fuerza contra el terrorismo, pero también necesitamos una iniciativa nacional', sostuvo. 'Las armas sólo deben permitirse en las manos del gobierno'.

Una reunión de reconciliación nacional de la Liga Árabe debe llevarse a cabo el próximo mes en Bagdad.

Maliki debe lidiar con un país asolado por la violencia y la pobreza, y del que Estados Unidos está ansioso por salir de una manera airosa.

El primer ministro, del bloque dominante chií, ha formado un equipo con miembros de todo el espectro étnico y religioso del país, con la esperanza de que dicha coalición pueda terminar con la violencia sectaria y consolide la transición desde la dictadura de Sadam Husein a una democracia.

Pero la falta de un acuerdo sobre quién liderará los ministerios claves del Interior y de Defensa -a cargo de la policía y el ejército- ocasionó que esos sensibles cargos permanezcan vacantes por ahora.

Maliki afirmó que espera asignar esos puestos en los próximos dos o tres días.

En declaraciones al programa 'Fox News Sunday', la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dijo que era demasiado pronto para comprometerse a enviar a casa a algunos de los 130.000 soldados estadounidenses en Irak.

Agregó que en las próximas semanas altos cargos del ejército estadounidense se reunirán con el gobierno iraquí para discutir planes sobre el papel de las fuerzas iraquíes y de EEUU.