Malena Alterio y Fernando Tejero
Malena Alterio y Fernando Tejero. Jorge París

Virginia y Álex (Malena Alterio y Fernando Tejero) sueñan con una gran boda, un bonito viaje de novios y, claro, un piso. Por eso creen encontrar la oportunidad de su vida en una promoción en la costa, en la que invierten su poco dinero y sus muchos sueños. Por eso, todo se derrumbará a su alrededor cuando, víctimas de la crisis, la especulación y las mentiras de promotores sin escrúpulos, se queden sin dinero, sin casa y sin vida. ¿Les suena? Lo cuenta 5 metros cuadrados, triunfadora del último Festival de Málaga (5 premios, entre ellos el de mejor filme y actor principal), la primera película española que mira a los ojos a las víctimas de la crisis. Si quieren conocer su historia (la de muchos millones de españoles), está desde hoy en los cines.

Malena Alterio

Nació en Buenos Aires en 1974. Ha ganado premios por su trabajo en teatro y televisión, y optó al Goya como mejor actriz revelación por El palo.

Es de risa fácil, pero la actriz cambia el tono de voz al hablar de la situación actual y, por extensión, de su personaje, Virginia, una joven a la que las mentiras de una inmobiliaria le arruinan la vida.

¿Cómo define a su personaje?
Podría ser cualquiera de nosotros: es una chica ilusionada por casarse con el hombre de su vida, tener una casa y una familia... Pero todo se viene abajo cuando los engañan.

¿Cómo se metió en el papel?
Bastó con cambiar mis sueños por los suyos e imaginar el batacazo. Era muy importante transmitir cómo una situación feliz acaba sepultada por la amargura y la impotencia.

La crisis se veía venir: la avaricia rompe el saco

¿No pone triste, tras el rodaje, encarnar a un personaje así?
Siempre te impregnas de esa energía, pero trato de no llevarme el personaje a casa. Eso sí: cuando dejaba de pensar en él y me divertía, sentía que lo estaba traicionando... Es muy distinto, para un actor, hacer drama o comedia.

Aquí, al menos, tenía otra vez a Fernando Tejero a su lado...
Sí, pero eso también era un arma de doble filo, porque podía llevar a engaño a la gente. Esta no es la típica comedia divertida: tiene momentos de humor, pero es muy negro, y al final del cine sales con sensación de congoja.

Por su realismo, claro.
Sí, y porque es una película necesaria... Mira el 15-M: tenemos que ponernos las pilas, porque la situación es indignante. No solo se roba a la gente: lo peor es que, después, no hay justicia, y las leyes no amparan a los engañados.

¿Cómo hemos llegado a esto?
Se veía venir, porque la avaricia rompe el saco. Queríamos más y más, y no se podía tener tanto... Eso sí: al final, los más perjudicados son los que menos lo merecían. Los políticos, que deberían arreglar la situación, solo saben torearnos.

¿Deben los actores ejercer de portavoces de la sociedad?
Es también peligroso: mira el caso de algunos compañeros que lo intentan y la prensa se les echa encima. Eso sí: somos ciudadanos, como cualquier otro, por lo que tenemos el mismo derecho a posicionarnos o manifestarnos si lo hacen millones de personas.

Fernando Tejero

Tras años haciendo comedia, el actor encarna a Álex, un hombre impotente y desesperado.

Nació en Córdoba en 1969. Ganó el Goya como actor revelación por Días de fútbol, y fue candidato por Fuera de carta.

Y decían de usted que solo sabía hacer reír...
Sí, y luego a la gente le cuesta verte en un drama. Es triste, pero me costó conseguir el papel.

¿Por qué peleó tanto por él?
Porque es real, y es mucho más difícil interpretar a un tío así que a un yonqui o un minusválido. Investigué bastante, y me contaron hechos reales espeluznantes y que me inspiraron.

Los políticos nunca hablan de lo que nos interesa

Es fácil culpar a los bancos y a los políticos: ¿y nosotros?
También somos muy culpables, pero es lo que nos enseñaron desde pequeños: estudia, trabaja, ahorra y cómprate una casa... Los bancos y los gobiernos nos vendieron después que era fácil, y así nos ha ido.

¿Cómo vive esta crisis?
Suena pedante, pero me considero comprometido, y me deprimo viendo cómo está España y el mundo. A veces me gustaría apearme del planeta, pero es una actitud cobarde: hay que luchar por lo justo.

¿Qué es, para usted, lo justo?
Cambiar la lamentable situación actual: quien hoy no se sienta indignado es porque no se quiere enterar de nada.

¿Cómo cambiar la situación?
Hay que movilizarse, no cruzarse de brazos, y llegar hasta el final. Mira la gente del 15-M: eran muy pocos, pero acabaron transmitiéndonos esperanzas de cambio.

Pero ahora, en los debates electorales, ni se les nombra...
No me sorprendió: los políticos nunca hablan de lo que le interesa a la gente, sino que prefieren contarnos el mismo cuento para tenernos engañados no cuatro, sino doce años.

Mucha gente cree que ustedes, los actores, son estrellas adineradas que tampoco se enteran mucho de la situación...
Joder... Pues es un error grandísimo. No vivo en la calle, pero he tenido muchos problemas y he vivido situaciones de desesperación e impotencia.