"Si la zona euro se dividiera, España estaría en el núcleo duro junto a Francia y Alemania"

Una sesión del Parlamento europeo en Bruselas.
Una sesión del Parlamento europeo en Bruselas.
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Una Europa a dos velocidades. Ése es el modelo que habrían planteado la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy en unas "intensas negociaciones" mantenidas recientemente. A pesar de que ambos países se han apresurado a desmentir cualquier plan para revisar la estructura de la Unión Europea y la zona euro, las especulaciones siguen circulando.

"Para llevar a cabo una medida así, tendrían que cambiar una gran cantidad de tratados y legislación europea, y ni siquiera hay un mecanismo jurídico claro para que un país abandone el euro", explica Pablo de Diego, vicedecano de la facultad de Economía de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), quien se muestra muy escéptico con esta iniciativa. "Es muy improbable que se lleve a cabo", asegura.

La única forma de que uno o más países abandonaran la zona euro dejando un 'núcleo duro' sería obligando a los Estados que están al borde del rescate a "marcharse voluntariamente a cambio de recibir ayudas económicas", según este profesor de Economía. "Estos países formarían parte del euro como moneda pero no tendrían poder de decisión y sus influencias estarían restringidas", expone De Diego.

"De todas formas, en el marco legal actual, ese planteamiento es imposible. Además, cada país europeo tiene derecho a veto, es decir, pueden negarse ante cualquier propuesta que provenga de Francia o Alemania", asegura.

España, en el 'núcleo duro'

En el hipotético caso de una escisión en la zona euro, España lograría entrar en ese 'núcleo duro', compuesto por países como Francia, Alemania, Bélgica, Holanda o Luxemburgo. "Si Europa se dividiera, España estaría en ese 'núcleo duro'. Somos la cuarta economía de Europa y no estamos tan dañados como la tercera: Italia", afirma el vicedecano.

Una opinión que comparte José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI): "Es de agradecer que Europa valore nuestros esfuerzos para mejorar la economía de España y que los mercados diferencien entre nuestra situación y la de Grecia o Italia".

Una medida negativa para el euro

Sin embargo, una eventual salida de los países más débiles según su economía resultaría perjudicial para la moneda. Primero, porque tras esa escisión se crearía un clima de incertidumbre que devaluaría el euro a corto plazo. "Es cierto que los países que se quedaran al margen de ese 'núcleo duro' ganarían en competitividad, pero al estar fuera de ese grupo estable y con un euro fuerte, nadie querría financiarles ni comprar su deuda", explica Herce.

"Si la solución fuese que países como Grecia saliesen del euro, ya lo habrían hecho. El problema es que eso supondría la quiebra de esos estados y tendría una repercusión enormemente negativa en el resto", asegura el socio de AFI.

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