Elecciones 20-N
Carteles electorales en Madrid. JORGE PARÍS

Es paradójico, pero muy real. El Centro de Investigaciones Sociológicas ha salido a la calle para sondear a los españoles de cara a las elecciones del próximo 20-N. Les ha preguntado sobre intención de voto, política y los políticos.

Y, de nuevo, entre los datos más llamativos se encuentra el que refleja como ninguno el desencanto con este tema: prácticamente 7 de cada 10 españoles reconocen que la política no les interesa.

En total, según el CIS, al 66,7% de los españoles le interesa "poco" o "nada" la política, mientras que en 2008 este porcentaje, suma también de estos dos apartados ("poco" y "nada"), era del 69,7%.

La variación es mínima, aunque en otras de las cuestiones sí que ha habido cambios sustanciosos: hoy, un 78,2% de los encuestados dice que la situación política en nuestro país es "mala" o "muy mala"; hace cuatro años la suma de estos dos apartados fue el 35,5%.

Casi la mitad no habla de política


La decepción con la clase política, que ya quedó reflejada en el barómetro de octubre como el tercer problema más importante para los españoles, se palpa de esta forma en el barómetro preelectoral que el centro ha hecho público este viernes:

  • Un 21,8% de los encuestados declara que habla "habitualmente" de política con sus amigos, familiares o compañeros de trabajo; el 33% lo hace "de vez en cuando". Los que lo hacen "rara vez" o "nunca y casi nunca", suman un 45,1%.
  • Por otro lado, y al margen de la gestión de Gobierno que los ciudadanos creen que ha hecho el PSOE en esta legislatura (un 62,3% cree que ha sido "mala" o "muy mala"), un 62,5% de los encuestados cree que el PP lo habría hecho "igual" (41,1%) o "peor" (21,4%) en su lugar.
  • A los populares, como oposición, los ciudadanos los valoran de una forma muy parecida a la de 2008: el porcentaje mayor de este apartado en ambos casos califica su actuación política de "regular" (33% en 2011 y 34,4% en 2008), seguido de cerca por el término "mala" (32,8% en 2011 y 28,2% en 2008).

El 7,7% no irá a votar


El porcentaje de gente que "con toda seguridad" va a votar el próximo 20 de noviembre ha descendido del 72,2% de hace cuatro años al 71,8%; por otro lado, ha aumentado del 6,8% al 7,7% el porcentaje de ciudadanos que no ejercerán este derecho.

De los que sí van a votar, el 31,5% no tiene decidido a quién, una cifra muy parecida a la de 2008 (30,1%). Esta vez, un 27% duda entre PP y PSOE y el 39% de los encuestados no ha respondido a la pregunta. El 79,7% dice que en 2008 fue a votar (y lo hizo).  

No obstante, el 22,4% de los encuestados dice no tener simpatía por ningún partido (aunque el 25,4% simpatiza con el PSOE y el 25,2% con el PP), un porcentaje muy bajo en comparación con 2008, año en el que un 36% aseguraba que no sentía a ningún partido "cercano" a sus propias ideas.

Aunque un 82,1% tiene muy claro que el PP va a resultar vencedor de las elecciones, el 54,9% cree que obtendrá mayoría absoluta; el 31,8%, no.

Las mayorías absolutas suscitan opiniones divididas: un 44,3% de los encuestados en 2011 preferíría que el vencedor del 20-N no tuviera esta ventaja, mientras que el 42,9%, sí. También crece en una gran proporción el número de ciudadanos partidarios de que tras las elecciones gobierne en España un partido (o partidos) diferente al que está en el poder: del 39,8% de 2008 al 61,6% de 2011.

El factor económico, clave


La situación económica también será un factor importante a tener en cuenta el próximo 20-N, tanto para votantes como para políticos.

Nueve de cada diez españoles (el 89,8%), consideran que la actual situación económica es "mala" o "muy mala", el peor diagnóstico desde que José Luis Rodríguez Zapatero es presidente del Gobierno, según el barómetro del CIS.

En el sondeo de octubre, mencionado antes y que tenía una muestra mucho menor de entrevistas, la situación económica era calificada de "mala" o "muy mala" por el 86% de los consultados, la cifra récord alcanzada en un barómetro mensual. Por contra, sólo el 0,8% de los interrogados por el CIS se atreve a definir como "buena" o "muy buena" la coyuntura económica.