México se opone a que EEUU construya un muro que separe ambos países

El Gobierno mexicano ha rechazado la decisión del Senado de EEUU de construir un muro en la frontera para frenar la entrada de indocumentados.Los muros "son una señal de desconfianza y ésta nunca será la base de la amistad entre dos pueblos", dijo a la prensa Rubén Aguilar, portavoz del presidente mexicano, Vicente Fox.
Unos agentes vigilan la valla fronteriza entre Tijuana y San Diego (Foto: Reuters)
Unos agentes vigilan la valla fronteriza entre Tijuana y San Diego (Foto: Reuters)
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El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, anunció por su parte que el Gobierno enviará una nota diplomática para expresar su preocupación tras la determinación de los legisladores estadounidenses.

Aguilar afirmó que el Gobierno de Fox "reitera su convicción de que los muros no resuelven el problema migratorio ni ofrecen una respuesta eficaz para garantizar la seguridad en la región fronteriza".

La construcción de un muro va en contra de la tendencia de las relaciones internacionales de tender puentes
El portavoz señaló que la decisión adoptada el miércoles último por los senadores estadounidenses "va en contra de la tendencia de las relaciones internacionales, que busca tender puentes y no construir muros, y acercar a los pueblos derribando barreras físicas, comerciales y culturales".

Fox, quien este jueves viajaba a las fronterizas ciudades de Tijuana y Mexicali y la próxima semana visitará los estados de Utah, California y Washington (oeste de EEUU), "sostiene que la confianza es el principal sustento de la cooperación y el trabajo conjunto" en las complejas relaciones con su vecino del norte, enfatizó Aguilar.

Responsabilidad compartida

México "reconoce" que las medidas del Senado de EEUU "son decisiones que se toman en el marco de "su propia soberanía, la cual dijo respetar, pero considera que "la instrumentación de un nuevo régimen migratorio bilateral debe encontrar fundamento en la responsabilidad compartida y la cooperación", dijo el portavoz.

La decisión de los legisladores de aprobar la construcción de un muro de 595 kilómetros, como parte de la prevista reforma sobre inmigración, se produjo tres días después de que el presidente de EEUU, George W. Bush, anunciase el envío a la frontera de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional.

El Gobierno de Fox considera que el despliegue de los efectivos no representa la "militarización" de la frontera, como aseguran los opositores a la medida en México y los Estados Unidos.

Aguilar señaló que la decisión del Senado de aprobar la construcción del muro y el despliegue de la Guardia Nacional no significan un "fracaso" de la política exterior de Fox, como afirma la oposición política mexicana.

El portavoz presidencial aseguró que su Gobierno confía que los legisladores estadounidenses aprueben "a finales de este mes" una reforma migratoria "amplia e integral. Fox aspira a que la norma que finalmente avale el Congreso en Washington incluya la "regularización" y el respeto a los derechos humanos de más de 11 millones de indocumentados en EEUU, la mayoría de ellos procedentes de México".

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