> Cada año, 1.280 niños van al psiquiatra en Vigo

Cada año, 1.280 niños van al psiquiatra en Vigo

La mayoría son chavales ‘tiranos’ o hiperactivos con padres poco autoritarios, incapaces de ponerles límites. Si no se ataja, serán adultos insatisfechos.
Educar no es tarea fácil. Al menos eso se desprende del trabajo que desarrolla la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Vigo, que atiende cada año 1.280 nuevas consultas. La mayoría son niños de cinco a 14 años con trastornos del comportamiento e hiperactividad.«Los padres se declaran incapaces de controlar a sus hijos, creen que tienen que complacerlos y renuncian a ejercer como autoridad», explica un profesional de este servicio. El resultado: pequeños tiranos que se creen todopoderosos y no dudarán en seguir pidiendo hasta lo imposible. «Hay padres que quieren ser amigos, pero hay que poner límites», añade.

Futuros infelices

Para un niño, aprender a respetar las normas es una etapa que tiene que pasar. De otro modo, será un infeliz. «Vivirá en un desafío constante toda su vida, en sociedad, con los colegas... será un disocial, un insatisfecho», advierten en la Unidad.

Resolver los desórdenes más comunes, relacionados con el sueño, el autocontrol y la alimentación, puede hacerse desde casa. En esta unidad orientan y ayudan a las familias para que colaboren a encauzar la situación con pequeños cambios.

En 2004, atendieron 4.853 consultas, más del doble que el servicio de A Coruña, que recibió 2.263. Mientras crecen las citas por trastornos del comportamiento, las patologías severas, neurosis o psicosis, no han aumentado.

Problemas comunes

Hasta los 5 años: Inquietud y problemas para dormir.

De 5 a 14 años: Trastornos del comportamiento e hiperactividad.

A partir de los 14: Trastornos afectivos y de la alimentación.

Un equipo desbordado

Desde que se creó la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Vigo, se abrieron 11.800 historias. «La mayoría son de los últimos años», aseguran en el servicio. El tiempo de espera para la primera consulta es aceptable, un mes. Pero las citas de seguimiento también se demoran cuatro semanas, y eso es más problemático.  «Es necesario que haya más recursos, al menos un psiquiatra y un psicólogo más, porque somos los mismos desde hace 20 años y las consultas crecen de forma exponencial», dicen.

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