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De romería para ir a clase

Vecinos de Pío XI cruzan a diario un sendero para ir a la escuela, al tajo, a comprar... Había una calle asfaltada, pero lleva tres meses cortada por obras.
Los vecinos de los números 38 y 40 de Pío XI (al fondo de la imagen) llevan a sus hijos al colegio por este camino de tierra.
Los vecinos de los números 38 y 40 de Pío XI (al fondo de la imagen) llevan a sus hijos al colegio por este camino de tierra.
Emma Ferrer
Con la pista facilitada por el lector J. Ábalos.

Como si de una romería del Rocío se tratara, vecinos de las 56 viviendas de los números 38 y 40 de la calle Pío XI deben llevar a sus hijos al colegio atravesando a diario un par de senderos de tierra.

Según ha podido constatar 20 minutos in situ, éste es el único camino por el que lo pueden hacer. Antes había un ca mino asfaltado; sin embargo, según los vecinos, «desde hace cosa de tres meses lo cortaron por las obras de un edificio cercano. Lo mínimo que podían haber hecho es asfaltar provisionalmente alguno de los accesos». Así, ahora sólo tienen dos alternativas: «O dar la vuelta a la manzana por un camino estrecho y sin aceras, con el peligro que ello conlleva por el paso de los coches o cruzar por el sendero de tierra», explican.

Además, el problema se agrava cuando llueve. Entonces, estos edificios se quedan como una isla desierta en mitad del océano: «Se encharca todo y llegamos a casa perdidos de barro. Además, los coches nos salpican cada vez que pasan», dice Cristina Aledón, una de las afectadas.

La Concejalía de Urbanismo ha informado de que esta zona forma parte del plan parcial de reparcelación de Patraix y que se urbanizará «en tres o cuatro meses, cuando se apruebe esa reparcelación».

Además de los vecinos, el comercio situado en el bajo de los edificios también sufre estas precarias condiciones. «Hemos perdido algún cliente por la dificultad que hay para venir y los días que llueve no viene casi nadie. Podían haber habilitado una calle», comentan.

En fin, que por lo menos este curso, las romerías se seguirán repitiendo para ir a la escuela.

Ramón Gimeno Peris. 63 años. «Esto es un cachondeo. Nos han cortado la única calle asfaltada que daba al colegio y nos han dejado aislados. Normalmente, cuando se corta una calle, se habilita otra. Encima, vas a protestar a los de la obra y se ríen de ti».

Isabel López Melanpuebe. 70 años. «Esto, cuando llueve, es de juzgado de guardia, porque estamos aislados. Aquí pagamos los mismos impuestos que todo el mundo, pero no tenemos ni una pequeña parte de los servicios que tienen los demás vecinos».

Vicente Martínez Orts. 62 años. «Esto lleva así desde hace 35 años. Como somos pocos, electoralmente no les interesa. Los niños no pueden salir a jugar y los coches que pasan por el camino nos pitan y nos dicen de todo, cuando no hay otro sitio por donde ir».

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