Cono del Katla
El cono del Katla tiene 10 kilómetros de diámetro ARCHIVO

Los expertos en sismología y vulcanología temen que sea inminente la erupción en uno de los más poderosos conos de Islandia, el Katla, situado en el sur de la isla. Se trata de un volcán con mucha actividad y durante los últimos días se han registrado movimientos sísmicos que proceden del área.

Desde el año 930 se han documentado dieciséis erupciones del Katla -bautizado como un troll diabólico de la mitología islandesa-, la última de las cuales ocurrió 1918. El volcán, de 1.450 metros de altura, tiene una inmensa caldera de 10 kilómetros de diámetro. Su periodo entre erupciones es de entre 40 y 80 años. Dado que su última erupción tuvo lugar en 1918, el volcán está estrechamente monitorizado.

Terremotos de hasta cuatro grados

Los últimos datos han alarmado a los científicos. En la zona ha habido movimientos sísmicos, de intensidades que llegaron a los cuatro grados en la escala de Ritcher. Estas sacudidas empezaron el año pasado y han ido aumentando, lo que parece un síntoma de que el Katla está empezando a despertar de nuevo.

Aunque Islandia no ha puesto en marcha sus mecanismos de defensa civil, los habitantes de la población más cercana, Vík, donde habitan 300 vecinos, ya han sido avisados de que podría ser necesaria una evacuación, según informa Iceland Review.

Expertos universitarios islandeses han reconocido que el peligro de una gran erupción es alto y han advertido que el Katla es mucho más peligroso que el Eyjafjallajökull, que el año pasado extendió sus cenizas por toda Europa, provocó un caos sin precedentes en las comunicaciones aéreas y afectó a millones de viajeros en todo el mundo.

Consecuencias aún peores

Esta vez, dada la potencia del Katla, las consecuencias pueden ser aún peores, afirman científicos citados por The Guardian. Cuanto mayor sea la tardanza de un volcán en explotar, mayor será también la magnitud de la erupción y estamos hablando de una montaña que no ha tenido actividad desde hace casi exactamente 93 años.

La policía y los servicios de urgencia de Islandia han recibido numerosas llamadas de personas asustadas, porque la última erupción de gran magnitud del volcán fue también en octubre, señaló Einar Kjartansson, del servicio nacional del meteorología.

Las imágenes de la cámara web situada en las cercanías del volcán no invitan al optimismo.