Faltan espacios para el ocio

Los días de lluvia, la cafetería y la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UMA se colapsan.
El decano del centro, Rafael Domínguez, tiene claro el motivo: «Los alumnos no tienen áreas libres, de recreo» en las que reunirse entre clase y clase para charlar o intercambiar apuntes. La estructura del centro, con una decena de torres dispuestas a lo largo de un gran pasillo, lo impide.«Hemos puesto unos toldos con mesas delante de la cafetería», explica Domínguez, para intentar darle a los estudiantes un lugar confortable de esparcimiento.Sin embargo, los mayores problemas con el espacio los sufren los profesores: algunos despachos son compartidos por hasta seis docentes.

Educar la mente

Siendo uno de los centros con titulaciones menos específicas, tal y como reconoce su propio decano, la Facultad de Filosofía y Letras presume de educar la mente de sus alumnos. En este sentido, Domínguez recuerda que los estudiantes de estas carreras salen con la cabeza preparada para trabajar, ya que conocen dónde pueden obtener cualquier información que necesiten. Por eso, el responsable del centro se lamenta de que algunos estudiantes no vean otra salida laboral que la de dar clases en un instituto.

Filosofía y Letras se creó en Málaga en 1973 como colegio universitario. Entonces, dependía de la Universidad de Granada y las clases se impartían en el Archivo Municipal (Alameda Principal). Más tarde, coincidiendo con la fundación de la UMA, los estudios se trasladaron al antiguo Colegio de San Agustín. Fueron, junto con Medicina, los primeros en mudarse a Teatinos.

Nº alumnos: 2.654.

Nº profesores: 300.

Titulaciones: 8 en total: Filología Inglesa, Filología Hispánica, Filología Clásica, Geografía, Historia, Historia del Arte, Filosofía, Traducción e Interpretación.

Arrancó en 1973: Los estudios nacieron como colegio universitario dependientes de Granada. Desde 1984, en Teatinos.

La opinión de los estudiantes

Juan Antonio Bellido. 20 años. 2º Fil. Hispánica.

«Lo peor de este centro es la arquitectura: no hay sitio donde resguardarse del frío o de la lluvia. Además, algunas aulas tienen grietas. Lo bueno es que tenemos una biblioteca y una hemeroteca exuberante, con un gran número de ejemplares».

Mª Jesús García. 30 años. 4º Fil. Hispánica.

«No hay calefacción en las aulas y en invierno se pasa frío. Otro aspecto negativo es que en la biblioteca siempre hay murmullo y no se puede estudiar bien. Lo que más me gusta de la facultad es que tiene muchas plantas».

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