Kawasaki W800
Nada parece haber cambiado más allá de la inyección electrónica. Kawasaki

Si algo tienen bien aprendido las grandes marcas desde hace tiempo es que hay clientes de todas las clases y generaciones con gustos y necesidades muy dispares, y si a unos los tienen que convencer con las mejores prestaciones y soluciones tecnológicas, a otros sencillamente les pueden tocar la fibra con motos como las de antes.

De momento sólo está disponible en verde oscuro metalizado, aunque para este 2012 la marca promete novedadesAun así la gran mayoría se centran más que nada en la estética de las motos de antaño y no tanto en su comportamiento.

Kawasaki ha dado, y no es la primera vez, un paso más decidido al ser la W800 una moto con las ventajas e incomodidades de años atrás, y por esto mismo con muchísimo encanto.

Sea como sea, la Kawasaki W800 nos ha demostrado que saca provecho de una estética clásica muy atrayente, en especial para la clientela entradita en edad que a finales de los sesenta ya soñaba con tener, algún día, una moto como las de aquellos años.

Ya se sabe que, de vez en cuando, los sueños se hacen realidad aunque hayan pasado más de cuatro décadas y se hayan pagado previamente 8.199 €, si bien la versión de prueba montaba un par de accesorios opcionales estilo caferacer (carenado y asiento monoplaza) que no viene incluidos en el precio y que lo hacen subir hasta los 9.000 aproximadamente.

De momento sólo hay un color disponible, el verde oscuro metalizado, aunque para este 2012 la marca promete alguna novedad.

Un regalo para nostálgicos

Uno de los grandes aciertos de Kawasaki es atreverse a usar en la W800 soluciones mecánicas más propias de los sesenta y setenta con la idea de hacernos viajar en el tiempo de un modo lo más auténtico posible, y vaya si lo consigue.

La firma nipona sí ha recurrido al ingenio con la innovadora bomba de combustible en línea, externa y de alta presiónEn primer lugar su motor bicilíndrico en paralelo con árboles de levas accionados mediante engranajes cónicos, cigüeñal calado a 360 grados y una carrera más bien larga no es precisamente el último grito en tecnología, pero consigue transmitir unas sensaciones muy agradables que le vienen al pelo.

Estéticamente, además, es calcado a los motores de antes, lo que supone un regalo para nostálgicos en toda regla.

Por su parte las influencias de la modernidad se limitan al eje de equilibrado para reducir vibraciones y a los cuerpos de inyección electrónica, por lo que el viaje al pasado es total aunque la firma nipona sí ha recurrido al ingenio con la innovadora bomba de combustible en línea, externa y de alta presión que tiene el mérito de no sacrificar el diseño clásico del depósito.

Todo lo que sea necesario para rescatar el carácter y el sonido de los bicilíndricos en paralelo de hace unas décadas y sin sacrificar ningún detalle por pequeño que sea, como la presencia de tapas de aluminio o de metal en el motor, como las de toda la vida.